vuelve el verano al corteclown

Cómo dejar de sufrir

Vivir y morir son dos hechos a los que todo ser humano debe enfrentarse. Heidegger decía que el ser humano es un ser-para-la-muerte, está arrojado al mundo y se debe enfrentar a la muerte. Fin inexorable.

Algunos ven la vida como una sentencia de muerte que ocurrirá tarde o temprano, una especie de largo corredor de la muerte, en el que puedes jugar, viajar, casarte, emborracharte, como si la vida fuera ese último deseo.

Una visión muy loca pero que nos trae un elemento de reflexión interesante: la aceptación.

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La vida es un camino hacia la muerte, vamos a pensarlo así, pero si lo aceptas, es un camino de alegría, porque no te resistes y esa es la clave para vivir.

Ya que morir ocurrirá con o sin tu voluntad, ¿no sería mejor alegrarse cada día en que esa sentencia siga sin ejecutarse?

Y si eres capaz de pensar así, entonces el sufrimiento habrá terminado en tu vida, porque quien puede lo más puede lo menos. Me explico.

Si tu aceptas tu muerte, ¿cómo no vas a aceptar la muerte de tu perro, tu despido, tu separación, tus kilos de más, tu falta de liquidez, que te quiten el espacio para aparcar delante de tus narices, que te engañe tu amigo…?

No tiene sentido preocuparse por ninguna de las cosas que el humano llama problemas, si antes hemos aceptado la muerte.

Nos resistimos al cambio, queremos estabilidad y nada más que la muerte nos la da. Pero también nos resistimos a eso.

¿Qué queremos entonces?

Estamos pidiendo cambio, y el cambio es incertidumbre, porque si no lo fuera, si yo supiera qué va a ocurrir mañana, habría descubierto uno de los grandes misterios de la vida: a dónde vamos al morir.

La aceptación es la gran herramienta con la que el hombre camina por la vida hacia la muerte, y es, al mismo tiempo, la muerte de todos tus problemas. 

Una ironia. Si, pero funciona.

amanecer

Si eres de los que aún toma azúcar con el café, mira cómo se disuelve ese veneno blanco al volcar el sobre en el líquido caliente. Es lo mismo que ocurre cuando lanzas todos tus problemas al líquido de la aceptación y revuelves. En este caso revolver es respirar, pero la metáfora ya la entiendes.

Revolver y respirar son presente y el presente es aceptación.

Si vives en el presente y dejas de viajar con la mente a la causa de tus problemas y repetir en tu cabeza una y otra vez la historia, y si dejas de proyectarte al futuro, a lo que ocurrirá cuando salgas de este problema, si puedes solo respirar, el problema empieza a disolverse.

Donde hay presencia no hay problemas, no hay espacio para ellos, porque el problema se llama en realidad Ego.

Y si tu no le das espacio, bola, cancha, atención, a tu ego, no puede vivir. El oxígeno del Ego es tu atención. Quítasela y lo habrás matado.

Es sencillo. Pero no olvides que los más sencillo nos cuesta la vida como decía Pablo Milanés.

El sufrimiento es apenas una de las caras de la aceptación. Una sola, pero quizás la más visible o hiriente.

Sufrir es opcional, porque respirar conscientemente lo es. Sufrir es opcional porque vivir en el presente es algo que solo ocurre si tu quieres.

Nadie te puede quitar tu dolor de espalda, pero tu solo puedes eliminar el sufrimiento.

El dolor está localizado en tu espalda.

¿Dónde está el sufrimiento? ¿ En qué parte de tu cuerpo lo ubicas? 

No está en ningún lado, solo en tu mente, pero fisicamente no te lo puedes tocar, porque en realidad no existe. El sufrimiento es tu ego quejándose, y si buscas a tu ego tampoco lo es.

Es como esas personas que buscan sus lentes, y las llevan en la cabeza. Todo el mundo se las ve menos la persona que las busca.

Solo mirándose al espejo las encontraría, solo prestándose atención.

¿Te das cuenta?

Atención. Hemos llegado a la palabra que antecede a la aceptación.

Cuando te miras en el espejo estás en el presente y ahí aparecen las gafas. Cuando te concentras en lo que eres ahora, no en lo que fuiste o en lo que te gustaría ser, entonces empiezas a aceptar.

Y si aceptas el sufrimiento se va.

Aceptar es la solución al 99% de los problemas de la humanidad. Esto no es, lo he dicho mil veces, resignación.

Pero por hoy basta, si quieres profundizar en cómo Vivir con Serenidad tienes un curso online que a mucha gente le ha quitado esa carga del Ego de sus vidas, o si te gusta leer te recomiendo la Trilogía Estoicismo para la vida, y en especial, la tercera parte Abrazar la incertidumbre. 

Paz y Bien, Álvaro Neil.

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