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Dime qué reclamas…

… y te diré a qué le das importancia en la vida. Ayer, 1 de Mayo, fue día de reivindicaciones laborales. El ser humano ha encontrado en el lenguaje el mejor aliado para eludir la realidad: el día del trabajo no se trabaja. Hablamos de Medio ambiente porque nos falta la otra mitad, que nos la hemos cargado, no decimos ya atasco sino tráfico lento con paradas…, y en ese perverso laberinto de las palabras, somos peor que los antiguos sofistas. No engañamos a nadie más que a nosotros mismos.

La gente se ha vuelto a manifestar por un salario más alto. Las ovejas no se quejan de que les extraigan la leche y la lana, no. Esto lo consienten siempre que les paguen bien. La prostitución dicen que está prohibida pero la que ha hecho el ser humano con su vida, vendiéndose a quien le pague más, es todavía legal.

Cuando Marx denunciaba que los medios de producción estuvieran en manos de unos pocos, no quería acabar con la propiedad privada. Solo quería que todo el mundo pudiera ser capaz de acceder a los medios con los que producir bienes. Y que el obrero no fuera un simple operario de la cadena de producción. No se trataba solo de mejorar el salario, ni siquiera era la principal demanda, sino que las jornadas laborales fueran más reducidas y que el obrero recibiera un trato de ser humano.

Cuando Santo Tomás Moro escribió Utopía, denunciando en la primera parte de su libro la situación de empobrecimiento que vivía Inglaterra, señalaba como una regla en esa utópica ciudad situada en una isla, que la jornada laboral fuera de 6 horas.

Eso si que me parece una demanda justa y necesaria, acorde con la mentalidad de una persona crítica y reflexiva. Mas hoy, la gente toma las calles para reclamar aumento de salarios no rebaja en el número de horas de trabajo. Se siguen trabajando, como hace muchos años, ocho horas. Los padres no tienen tiempo para educar a sus hijos que acaban siendo educados por lo que ven en internet en un bar cuando los progenitores, hartos de escucharles quejarse y para poder hablar un rato de sus cosas, les dejan sus teléfonos inteligentes para que se entretengan y no molesten.

El fin de semana fui a una playa y me acerqué a un grupo de autocaravanas que tenían preparada una mesa para comer que bien podría haber sido la de una boda: mariscos, carne, vino de todo tipo y color, cervezas… El hombre con el que hablé, Pepe de Sevilla, y a quien le quería contar mis viajes y ofrecerle uno de mis libros, apenas tenía tiempo para escucharme. Pero yo si le di mi tiempo y le escuché. Me contó que era empresario y que trabajaba muy duro para poder pagar todo esto (señalando a las viandas de la mesa y a su flamante autocaravana) y que por fin se había podido tomar unos días de descanso para disfrutar. Se quejaba de no tener tiempo para hacerlo en su vida.

Entonces le señalé al bolsillo derecho de su pantalón y le comenté: «Ahí dentro están las llaves de tu libertad. Las tienes tú, nadie más». Y me fui con mis libros a otra parte.

Las personas adultas me recuerdan a esos niños pequeños que están muertos de sueño y lloran para seguir jugando un rato más. Reclaman una cosa cuando en realidad necesitan otra.

Ayer, 1 de Mayo, salieron a la calle a pedir más dinero por su trabajo cuando lo que necesitan es más tiempo para disfrutar, más tiempo para estar con los suyos y consigo mismo. Pero se darán cuenta un día, en vano tarde, en el que la muerte vendrá a buscarles y tendrán que dejar aquí todos sus bienes materiales. Nadie llora cuando muere por el palacio que tiene que abandonar, sino por las personas que se quedan en el palacio. Pero en lugar de disfrutar de esas personas en vida, trabajan más para tener más palacios, y salen a manifestarse pidiendo más salario para así conseguir más cosas que lo único que consiguen es apartarles de si mismos.

La gente no busca un trabajo que le agrade. Un trabajo donde las horas que emplees sean tan satisfactorias que no mires el reloj ni la nómina. Un trabajo que sea acorde a tu personalidad, a tus gustos y a lo que de forma natural se te da bien. La gente busca un trabajo que le pague las facturas, no uno que la haga mejor persona.

Hay algunas personas que se han atrevido a mirar dentro de sí mismas y han querido investigar quiénes son realmente y no quién dice la sociedad que ellas son. Esas personas se han acercado, con curiosidad y sin prejuicios a mi curso Vivir con propósito, y muchas lo han dejado todo por iniciar una nueva vida en la que lo importante no es cuánto ganas, sino cuáles son tus ganas, qué te gusta hacer.

De pequeños no había billete que nos apartaría de nuestros deseos de jugar, de correr y saltar. De adultos dejamos de lado nuestros gustos y aficiones en cuanto nos ponen un poco de dinero delante de las narices. No digo yo que haya que vestirse, comer…, pero ¿necesitamos tantas cosas para vivir? ¿es vivir trabajar ocho horas o más en lo que no te gusta y salir a manifestarte el 1 de mayo para que te paguen más?

La dignidad del ser humano, de la que hablaba Pico della Mirandola, consiste en autodeterminarse y automirarse. Dentro de ti hay varias semillas y según la que riegues así te irá en la vida. Decía este sabio que murió joven:

Al hombre, desde su nacimiento, el Padre le confirió gérmenes de toda especie y gérmenes de toda vida y, según como cada hombre los haya cultivado, madurarán en él y le darán sus frutos.

Si haces madurar el fruto del dinero es posible que lo que obtengas en la vida sea dinero.

Si haces madurar el fruto del tiempo, eso, tiempo, es lo que obtendrás.

Manifiéstate por lo que vale la pena y deja de reclamar lo que no te hace feliz.

Paz y Bien, el biciclown.

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Un día vendía este coche y con el dinero me fui a recorrer Sudamérica en bici. Tres años más tarde, cuando empezaba la vuelta al mundo, me encontré el coche parado en la carretera. El destino es un bromista.

11 comentarios en “Dime qué reclamas…”

  1. Buenas noches Álvaro,
    Creo que no te has fijado en todas las reclamaciones porque entre ellas está la reducción de la jornada.
    Por otra parte, no quieren un salario grande para poder comprar casas y cosas, no, lo que quieren es un salario digno que les permita llegar a fin de mes, solo eso.
    Recibe un cordial saludo
    Lucia

    1. hola Lucía. Gracias por tus comentarios. Lo que se escucha en las noticias, no en la manifestación, es la petición de mayor salario. Esa creo es la reivindicación número 1. Creo que la gente, cuando habla de llegar a fin de mes, no se da cuenta de que en otros países viven con mucho menos que aquí y que si no se endeudaran con pequeñas cosas (la cuota de netflix, el café de cada día en el bar, el tabaco…) podrían ahorrar y disfrutar. Mi reflexión va dirigida a que se pone demasiado el foco en el dinero cuando nuestros abuelos vivían con mucho menos y tal vez, digo tal vez, vivían más intensamente y no tan enfocados en el dinero. Pero era una época en la que comprar un coche era un sueño que obligaba a muchos sacrificios, no en ir a un concesionario con la nómina para que te den un préstamo. Se reclama más de lo que se agradece. Gracias

  2. Gracias por intentar despertar conciencias🙏.
    Vamos con mucho retraso en esta sociedad.
    Entre otras cosas, por la mala educación.
    Conseguir un título universitario, un doctorado, licenciatura, sólo para ir a ganar dinero.
    No és un buen enfoque. Donde queda la pasión?
    Cada uno tiene su verdad y de cada uno de nosotros depende encontrarla.
    Gracias por sembrar.

  3. Totalmente cierto Álvaro!! Aquí un ejemplo. Soy Ingeniera Industrial. Estudié eso porque no pude estudiar veterinaria ya que en mi país sólo daban cursos básicos y nunca iba ser veterinaria en mi país. Siempre me había fascinado la naturaleza(especialmente los animales) Estudié ingeniería sólo enfocándome en el dinero que iba ganar. Por miedo no estudié a otro país en el cual podía obtener mi título de veterinaria. Pero al final, conseguí mi pasión en algo que se me daba tan natural, y era tan sencillo para mí que nunca lo pensé que seria mi pasión. Food developer y gastronomía(de alta calidad, No GMO, especialmente saludables y nutritivas etc). Todo el tiempo escuchaba que por qué no vendía mis comidas y postres. Y veía que no iba a ganar mucho dinero y era un oficio muy sencillo. Pero aquí estoy yo, una ingeniera industrial que solo quiere estar en la cocina preparando y elaborando manjares para disfrutar de una de las delicias de la vida; comer. Una científica en la cocina(porque no es tan simple, hay mucha ciencia aquí, especialmente en la panadería y repostería)❤️
    Gracias Álvaro por estas re-flexiones que siempre nos abren más nuestras mentes y nuestros ojos!!

  4. Leo el artículo y los comentarios y me doy cuenta de que mi concepto de trabajo no es la tortura que aparece aquí. Por no hablar de mi, hablaré de mi padre. Mi padre tiene unos 60 es decir edad parecida a biciclown, son generaciones similares. Se mantiene en forma. Le gusta el alpinismo y escala. Es profe de universidad. Durante su vida, ha vivido en otros países, ha dado clases en varias universidades de sitios dispares, ha aprendido, se ha codeado con gente inteligente de todo el globo que sabe mucho, el mismo también sabe mucho. Quiero decir que saben de verdad, que han estudiado cosas a fondo y se han dedicado a ello. El trabajo forma parte de su vida, le ha enriquecido mentalmente, espiritualmente y claro, económicamente. Le ha proporcionado dinero y vive bien, puede disfrutar de lujos si le apetece. Ahora, podría jubilarse pero de momento no quiere. Viaja, ve a sus amigos, escribe. Mi padre trabaja, si quiere, un domingo, para acabar algo que tiene en mente, para el no es problema. Esto es mi concepto de trabajo, no es estar mirando el reloj a ver si pasan las horas como parece aqui.
    Los conceptos de Marx y de esas utopías, son el pasado, pensaba que nadie pensaba en esa concepción en la actualidad Nuestra vida, y aquello a lo qué nos dedicamos, son todo uno.

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