oveja 1

Amar al prójimo como a ti mismo, ¿es una visión adecuada del mundo?

Durante muchos años se ha repetido esta frase. Quien ha estudiado en un colegio de curas o quien ha crecido en un ambiente religioso la entiende. Y solo ha sido hace unos días que, leyendo a Nisargadatta, comprendí que ese enunciado corresponde a una visión dualista del mundo.
En ella aparecen dos personas. tú y el otro, al que hay que amar.
Sin saberlo esa frase es una zanja abierta en la humanidad, una herida de bordes tan distantes como esquivos.
En alguna conferencia he comentado que, viendo que durante más de dos mil años ese mandamiento no ha funcionado, ya es hora de cambiarlo. Tal vez le estamos pidiendo demasiado a la humanidad, y en lugar de amar bastaría con respetar. En el curso Vivir con propósito te hablo de cómo hay que ponerse metas difíciles, para superarnos, pero no imposibles. Amar al prójimo es una utopía que la experiencia histórica ha revelado imposible de cumplir.
Pero con Nisargadatta he tenido otra lectura más de la frase y he comprendido, no solo lo difícil que es su observancia, sino además su sin sentido.
En ocasiones nos ponemos a discutir sobre una fase sin haber analizado antes si la pregunta es correcta, si el planteamiento es adecuado, si los supuestos de hecho que plantean pueden darse.
¿Y cuál es el error de partida de la frase?
Considerar que hay dos personas.
Todo el dolor del mundo arranca de ese punto de partida. Si divides, si partes, si fraccionas, si separas, si cortas a la mitad…, hay dos pedazos que luego tendrás que unir.
Si no los divides y dejas la unidad, no hay necesidad de amar al otro, porque no hay otro, solo hay uno.
Donde hay un “ti mismo” y un “prójimo” hay dos.
Donde hay uno hay uno.
La unidad es siempre más íntegra que dos piezas que hayas unido, por muy bien que hayas limpiado los bordes y por muy bueno que sea el pegamento. Dos es división. Uno es unión, no integración.
No hay que amar al otro porque no hay otro. La humanidad es una. La Tierra, tú, ese árbol del parque, el último pájaro que acaba de saltar de la rama, Dios, la Virgen María y tu peor enemigo, es la misma cosa.
Si me pides que le ponga nombre me matas. No hay nombre porque su esencia es superior a tu entendimiento y al mío. Solo cabe sentirlo no explicarlo.
Ni en mil vidas lo entenderás, pero bastaría un instante de despertar para vivirlo.
Hay multitud de ejemplos para entenderlo. Por ejemplo, tu mano derecha. No es otra cosa, parte de ti, sino que ella es todo tú. Si te la cortaran te quitarían una parte muy importante de ti, y sin embargo…, tu sigues viviendo. Otro ejemplo, tu hija, o tu madre. Si te la quitan te dolería, pero tu sigues vivo, porque tú eres otra cosa diferente y al mismo tiempo eres esa persona.
El propio concepto de división, con una raya puedes verlo en un folio, es al mismo tiempo barrera y conexión. Dibuja en una hoja en blanco una raya que la parta en dos. Verás dos partes, pero verás también que se tocan en una raya. Antes había unidad, ahora sigue habiéndola pero con una raya. Pensar que una parte de la hoja es más que la otra, o más importante, es darle demasiado importancia a una simple raya.
Cuando empiezas a pensar en que todo es Uno, relativizas la vida y los problemas, entiendes que la muerte no es algo diferente de la vida sino la vida en otro formato, otro estado. Como el agua no deja de ser agua aunque se congele o se convierta en gas. Ahora eres sólido y al morir eres polvo.
Eres la misma cosa y solo te puedo asegurar, que si tu consciencia despierta antes de morir, te acompañará en ese viaje polvoriento.
Despertar de la dualidad debería ser tu única misión en esta vida.
Y así, dejar de amar al prójimo y amarte solo a ti, pues al hacerlo estás amando a todos los prójimos.
Paz y Bien, el biciclown.
oveja 1

¡Hola, soy tu prójimo!

1 comentario en “Amar al prójimo como a ti mismo, ¿es una visión adecuada del mundo?”

  1. Hay gente que solo se ama a si misma. Cierto. Hay quien, ademas, necesitan darle vueltas para justificarlo y calmar su ego, para sentirse coherentes.
    Quien no sabe, no puede enseñar. 🙂

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Al publicar un comentario en esta web aceptas mi política de privacidad, donde puedes ejercer tus derechos.
Por defecto para publicar un comentario WordPress guarda tu nombre, email e IP.

Ir arriba

Unos viven sus sueños,

y otros sueñan que los viven.
Si quieres suscribirte a mis RE-FLEXIONES diarias gratis 😍