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La montaña se desmelena

El veintinueve de mayo de mil novecientos cincuenta y tres un Sherpa llamado Norgay y un neocelandés apellidado Hillary, juntaron el cielo con la tierra con sus pies al hacer cumbre en la montaña más alta de la Tierra. Años después de haber alcanzado el Everest el hombre llegaría también a la Luna. (Que deslumbrante brillaba estos días en el Himalaya, apareciendo entre las nubes sin previo aviso, como un beso que se roba a una hermosa mujer).

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el mono y el ciervo

El mono y el ciervo

Desde lo alto de la rama más alargada, el mono va saltando de árbol en árbol, guardando el equilibrio con su cola mucho más larga que su plateado cuerpo. Su cara negra recortada sobre el cielo brumoso de la selva nos mira asustada. Como acostumbra a ocurrir desde los tiempos en que Tarzán aún llevaba pantalones los ciervos merodean alrededor. Su amistad con los monos de cara negra es muy conocida. Es un binomio de intereses comerciales y militar.

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partida doble

Por partida doble

Namaste, que significa hola por estos parajes, aunque yo suelo decir: No Más Te, coffee please. Porque me estoy ahogando de tanto te con leche. El café no está tan extendido como el te por estos pagos. Aunque está muy rico con la especias que le meten

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oasis

Un oasis en el caos

Las vacas, asustadizas en otros países ante el contacto humano, en las calles de Rishikesh tienen preferencia de paso. No basta con un simple grito para que se quiten de tu camino y está mal visto golpearlas. Su conducta y movimiento las hacen más parecidas a un gato que a un bicho de más de doscientos kilos. Como han perdido el prado en el que pastaban van mordisqueando bolsas de galletas que el viento arremolina en su húmedo hocico.

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hospitalidad

La hospitalidad de oro

Las motos se echan encima y los coches se incorporan sin mirar. No hay respeto por el ciclista sino la ley del más fuerte La contaminación es tan alta que obliga a pedalear con un pañuelo para proteger la boca y la nariz, aunque hace mucho calor. La salida de Lahore ha llevado un par de horas y un par de broncas con los descerebrados conductores. Pero por fin llegamos a la frontera de Pakistán

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