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Turquía

ujeres

Mujeres a la pista

Al pasar cerca del punto donde el coche casi me mata me detuve a tomar un poco de aire. La mancha de la frenada de la rueda en la carretera ya estaba casi borrada. Mi corazón se aceleró. No sabía si era yo el que estaba viendo esa escena o mi espíritu. La mañana era fría y unas mujeres aguardaban en la carretera con dos enormes sacos de te.

mejanzas

Algunas semejanzas climáticas

Mirando al mar en la costa norte de Turquía, la del mar Negro, no se ve el horizonte. Cielo y mar se juntan en un incestuoso abrazo donde uno no alcanza a ver. La lluvia se ha aburrido de sí misma y ha forjado un peculiar carácter en las gestes de esta zona. Gentes serias, tímidas, reservadas, poco habladoras, nada que ver con sus hermanos del sur y mucho menos con los del Oeste..

arroz

Mientras se hace el arroz

…yo voy escribiendo esta crónica dentro de la tienda y por supuesto, en el saco, como un gusano. El ruido del hornillo me hace pensar que estoy verdaderamente en casa, aunque afuera no haya más que pinos, y aunque sólo hace una hora que he llegado aquí. Aunque oscurece a las siete y media siempre se me hace tarde y cuando me quiero dar cuenta aún son las seis y no he hecho los deberes de mis 100 kms diarios

sirenas

Una de sirenas

En El Cairo visité al dentista. Lo que era una pequeña molestia en un diente se convirtió en cuatro sesiones que me dejaron boquiabierto. Mr. Imprevistos andaba aquellos días por la capital faraónica y corrió con los gastos. Correr lo que se dice correr corrió poco, pues el hombre andaba restableciéndose de la última operación en el corazón y se movía con sabia lentitud. Ahora ya no le dice a su amor que le quiere con todo su corazón, sino con toda su válvula.

capital

Moverse en una capital

como Ankara es algo bien difícil. Para empezar todo depende de donde te alojes. Mi amigo Murat a quién conocí junto a su mujer Filiz en Chipre semanas atrás, no me esperaba en su casa a veinte kilómetros de la capital cuando llegué empapado a Ankara. Una brutal tormenta de agua me dejó calado hasta los huesos.

patates

Patates trogloditas

La acción volcánica del Monte Erciyes (3917m) el Melendiz (2963m) y el Hasandg (32698m) ha ido configurando y moldeando el terreno de la Kapadokya en Turquía. Una obra de arte al aire libre, siempre cambiante, por efecto de la luz del día y de las estaciones. Ahora, en invierno, la luz que se filtra por entre los grises nubarrones crea un espacio de silencio y misterio por el que uno se adentra con cierto temor.

tengo

Tengo y no tengo

No tengo que ir corriendo a buscar a mis niños a la escuela, no tengo hora en la peluquería, no debo dar vueltas a la manzana para encontrar aparcamiento, no he de ir al super a llenar un carrito de comida, no he quedado con nadie en el gimnasio…, al atardecer, tan sólo he de buscar un lugar en el que dormir. Imitando a los pájaros que a esa hora regresan a su nido, yo he de buscar el mío. Casi cinco años (si cómputo también el año y medio pedaleando en Sudamérica), que mi mundo no tiene ventanas ni puertas, y que mis responsabilidades son mínimas. Un poco de aceite en la cadena, aire a las ruedas, vigilar los coches que quieren acortarme la vida por la espalda, tratar de buscar un lugar en el que actuar, actualizar la web, responder los correos de los amigos y…, SER FELIZ¡¡¡: una gran responsabilidad.

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