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Japón

cosiendo la sonrisa

Cosiendo la sonrisa

Algunas veces he tenido que hacer el payaso cuando mi alma estaba rota o cuando deseaba estar en otro lugar. Pensaba que como profesional había que hacerlo, me olvidaba de mis angustias y lo hacía. Ahora quisiera escribir sobre el dolor que desprenden las imágenes de la televisión de Japón. Pero no quiero que esta web sea un testimonio de ese dolor, alimentado hasta la saciedad por las imágenes, sino que quiero traer una sonrisa en estas letras. Porque esa creo que es la misión de los payasos: ser insensibles hasta a su propio dolor para hacer brillar todas las sonrisas ajenas apagando la propia.
floreciendo

Floreciendo

La televisión japonesa no solamente informa de si mañana hará frío o calor, lluvia o sol, también indica cuáles son los árboles que ya comienzan a vestirse de flores. La primavera llega a Japón primero por el sur y va ascendiendo lentamente hasta terminar, en Junio, en la isla de Hokaido.
dias de oficiana

Días de oficina

También hoy estoy sentado frente al ordenador y no frente al manillar de mi bici. Hay mucha tarea por hacer. En cuatro días intensos he conseguido actualizar todas las Galerías Fotográficas de África en la web. Más de 150 fotos que ha habido que redimensionar, titular…
Ahora gracias a la impagable ayuda de Tradeuro estoy traduciendo la web al inglés en el apartado Diarios. Más de 100.000 palabras. Y por si fuera poco hay que rellenar certificados de clownfunders, recordar a la gente que haga el ingreso, llamarles, enviarles el sms…
conejo

El año del conejo eléctrico

No creo que haya en esta isla de Japón, ni siquiera en todo el Japón muchas familias como la familia Takao que me ha adoptado hace ya una semanas. No hay día en que no falte a la mesa para cenar un montón de platos, siempre diferentes, y la risa. En esta atmósfera de tranquilidad he encontrado un nuevo hogar para trabajar. Día, tarde, noche, lunes, domingo…, pero me encanta trabajar en mi sueño. He terminado la primera redacción de mi próximo libro que se llamará Donde termina el asfalto. Y he empezado a redactar el primer guión de La Sonrisa del Nómada que se financiará gracias a la aportación de más de 175 clownfunders. Muchos más. Esos son los que hay a día de hoy pero el número seguirá creciendo. Tanto el libro como el documental verán la luz en la primavera del 2.011.
peregrinos

Peregrinos y peregrinos

La isla de Shikoku es una especie de Camino de Santiago en Japón. Conviven en el recorrido de los 88 templos shintoistas (más de 1.000 kilómetros) todo tipo de peregrinos. Y sin chirriar. Algo muy habitual en Japón. Desde aquéllos que van en grupo y en rigurosa fila de a uno, hasta los que lo hacen en coche o en bicicleta. Eso si, casi todo el mundo porta el uniforme oficial. Una camisa y pantalón blanco, un sombrero cónico de paja útil para el verano e inservible en estos días ventosos y fríos, y un palo de bambú. El bambú está muy extendido por todo el Japón, sobre todo el sur, pero los peregrinos no se meten al bosque a buscar un pedazo que les sirva de apoyo. No. Lo compran pulido y barnizado en la tienda por 50 euros. En los templos, muchos de los cuales cobran entrada, hay todo tipo de productos para saciar el hambre y la sed de los peregrinos. La religión no es ni mucho menos ajena a las leyes del mercado.
yata

Yata

Ya ta (que en Japones coloquial significa eyaculación precoz) y que para mí significa que he llegado por fin a la tierra del sol naciente. Uno de los países más caros de la tierra. Recorro los supermercados con las manos en los bolsillos y con el deseo en cuarentena. Mal momento ha elegido el euro para desplomarse frente al yen. Hoy he visto una zanahoria por medio euro, 5 rodajas de pan de sándwich por 3 euros… Busco solo artículos en liquidación, como 5 tomates mustios por un euro. En fin es lo que tiene vivir encima de la bici por el mundo. Los hoteles ya ni los miro. Los japoneses no me miran a mi. Pasan de largo aunque no falta quien me da un poco de agua, naranjas, galletas. Al día siempre hay un samaritano. Como el chico que me metió en la casa de sus padres. Nunca un extranjero había pasado del umbral. La casa era tan pequeña que no había camas. Costumbre japonesa parece ser la de recoger los colchones de día , airearlos, y sacarlos a la noche. Las estancias son salas multiusos. Qué remedio en un país tan poblado. Mi mecenas tenía 26 años y el mes que viene iniciaría su vuelta al mundo en bici. Pura causalidad.

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