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Asia

calor

Buscando el calor del invierno sirio

Mis amigos partieron de madrugada y el último desayuno en el hotel donde me alojaron en Amman lo disfruté solo. Es duro dejar las comodidades por lo desconocido, pero en eso radica mi vida. En saltar de interrogante en interrogante. El frío se ha adueñado de esta parte de Oriente Medio y me persigue con feroz tenacidad. Conseguí llegar cerca de la frontera pero decidí pasar mi postrera noche jordana. No encontré buen sitio para acampar, la policía no fue de mucha ayuda, pero finalmente un tal Cusin se apiadó de mi y, cuando ya anochecía, me abrió la reja de un recinto militar para que montara mi tienda a la sombra de un pino. No tenía fuerzas para cocinar, así que eché mano de una lata de fabes con chorizo que mis amigos de Toursa me enviaron para que pasara la navidad. Liquidada y con motivo suficiente. Me fui al saco a tratar de buscar el calor perdido.

donde quiera

Dónde quiera que estés

Pocas veces me he puesto a pensar cuáles serían los sentimientos de la persona que un día perdió a Maxi. Ocurrió hacia finales del dos mil uno. Yo la encontré en un camino y desde entonces ha viajado conmigo: Sudamérica, África, pero no Asia. Gal acababa de darle un nuevo baño de pintura. La había dejado reluciente.

subsuelo

Del subsuelo al cielo

Para cruzar desde Jordania hasta Israel existe un puente que, de ninguna forma, se puede atravesar sino es en uno de los autobuses de una empresa jordana. El trayecto no supera los 5 kms y cuesta 3 euros. Sin duda uno de los recorridos más caros en autobús del Planeta. Para que no me cargaran otros 3 euros por la bici tuve que discutir hasta con el neumático de reserva del autobús.

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