Login

Register

Login

Register

Kirguistán

luna llena

Luna llena para una vida normal

No ha habido piedra, en la ruta desde Naryn hasta Jalal-Abad, que no hayan pisado mis neumáticos, que no me haya zarandeado en mi sillín, que no me haya hecho apretar los dientes y aferrarme con fuerza al manillar de mi querida Kogadonga. Que por cierto se ha comportado como una reina. Solo un pinchazo, como no, provocado por una botella rota. Los kyrguisas no saben ir al campo a tomar vodka y volver a casa con el envase. No. Lo tienen que tirar al suelo.

desde mi yurta

Desde mi yurta

El último día del mes de agosto era el dia Nacional de Kyrgyzstan y con tal motivo numerosos actos estaban previstos. Pero días antes un avión que cubría la ruta Bishkek- Teheran se estrelló y el país está de luto. Aunque en los parques de la ciudad la fiesta no paró. Atracciones de feria sencillas servían de entretenimiento a las familias locales. Además el circo abrió sus puertas en una sesión gratuita y allí pude ver a algunos de los artistas que habían venido a presenciar mi espectáculo.

dias biskeke

Los doce inesperados días de Bhiskek

No tenía intención alguna de visitar la capital de Kyrgigistan. Con la nueva rueda mis problemas con Kogadonga parecían resueltos en Tashckent. Nadie podía imaginar que los supuestamente mejores radios del mercado fallarían a los quinientos kilómetros. Sentir la rotura de un radio debe ser algo así como que a Paco de Lucía se le rompa una cuerda de su guitarra en mitad de Entre dos Aguas.

gente en la

Gente en La mayor

El treinta y uno de diciembre del pasado año me encontraba saliendo del abarrotado bazar de Damasco en Siria cuando una chica, pequeñita y de largos cabellos, se me acercó hablado una mezcla de lenguas que sólo los ciclistas que han estado muchos meses fuera de casa consiguen reproducir. Angelina estaba en ese momento sin la bicicleta. Llevaba tiempo viajando con su pareja, Stefano, de Lugano (Suiza). Angelina es francesa. A Stefano no le conocí ese día sino casi un año después, en Bishkek.

razones

Razones para la apatía

Es más difícil encontrar Internet en Kyrgigistan que en muchos países de África. En general, es bastante difícil encontrar ciertos productos en este país. Como leche, aceite de oliva, pan fresco o sonrisas. Nadie sabe cuando fue la última vez que se vió a los kyrgyz sonreír. Dicen algunos, los más viejos, que coincidió con la época en que la URSS era un imperio: unido y no desmembrado. A diferencia de hoy en día que la URSS ataca a quienes no hace mucho eran sus hermanos: los georgianos. ¿Qué sentirán esos viejos hombres que habitan en humildes habitaciones de Tiblisi al ver a las tropas rusas recorrer la ciudad atacando a sus vecinos?. Posiblemente esos viejos hombres lucharon en la Segunda Guerra Mundial del lado ruso y ahora son atacados por los nietos de sus compañeros. Lo que ocurre estos días en Georgia es, entre otras cosas, una razón más para no perder un minuto en hacer las maletas y salir a recorrer el Mundo. Antes de que este sólo pueda ser contemplado en documentales o rememorado en enciclopedias.
Ir arriba