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Guatemala

De sonrisas, basura y eufemismos climáticos

Con la amargura de un limón voy descubriendo que regalar sonrisas no está siendo fácil tampoco en América Central. Las personas que me ayudaron a contactar con la ong Aldeas Infantiles en Guatemala, en Xela, se llevaron una gran sorpresa al ver que ni la directora del centro asomaba la cabeza para aceptar o rechazar el espectáculo que les ofrecí. En la capital de ese país me acerqué al centro cultural español. Buenas palabras, otro día tomamos un café y golpecitos en la espalda pero…, la agenda cultural ya estaba cerrada. Y tampoco disponían de contactos en donde ofrecer gratuitamente mi espectáculo. Cuando digo contactos me refiero al nombre de una persona de una institución que trabaje con la gente más humilde en alguno de los muchos barrios humildes que hay en Guatemala.

Nueve lecciones en nueve años

Una foto encriptada en un disco duro es la indestructible memoria del que ya tiene alzeimer. Ese chico, de pelo negro con mínimas canas, que corta la cinta con los colores de la bandera de Asturias en la foto que estos días aparece en la cabecera de la web: soy yo. Por más que a mi me parezca mi hermano menor. Celebro en ruta otro aniversario más de este sueño que es casi como una reencarnación sin muerte, un postre sin sopa, un orgasmo sin presentaciones.

SPACEme nace en Guatemala

La última vez que había visto vender gasolina al lado de la carretera fue en Indonesia. Y la última vez que había visto a las mujeres acarrear los bultos en la cabeza fue en Nepal. Allí también había niños trabajando (jugando ellos creen), pero nunca antes había visto un niño de 3 años cargando con su cabeza un montón de flores. Las mejillas de Sela son rojizas, señal de su buena salud y de que se pasa el día entero en la calle. Sujeta a la frente lleva una tira de la que con habilidad se sostienen el zacate. Es el alimento de los animales aquí en Guatemala. Aunque son tan coloridas que uno desearía ponerlas en el escritorio.

La mama, que le sigue con un fajo diez veces mayor, me pide dinero por sacarles las fotos. Si esa foto existe es porque llevaba plátanos. No les hubiera dado 1 qtz por la foto, pero compartir mi comida es un placer. Además lo agradecieron.

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