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América

El beso

Estamos en época de cambios

Desde Ilhabela, Brasil. No hay fórmulas mágicas. Igual que una fotografía manual, disparada a una velocidad más baja que la que recomienda la cámara, puede ser genial, no hay fórmulas milagrosas para vivir, apenas unas pequeñas instrucciones que en cualquier caso conviene no seguir el pie de la letra. Una de ellas es adaptarse a …

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warmshowers

Balance del 2015

Desde Ilhabella, Brasil. Un año nuevo parece ser un borrón y cuenta nueva. Una oportunidad para comenzar aquéllas clases de inglés olvidadas, renovar la suscripción al gimnasio y revisar tu vestuario arrojando a la basura aquéllas prendas que no has vuelto a vestir desde mucho tiempo. Puede ser que tenga que ver con mi vida …

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asado

Argentina, no pueden con ella

Justo ahora que se inicia una etapa política en Argentina voy a dedicarle un artículo a ese país. Creo que hace mucho tiempo que debía haber escrito este artículo. Si deseas viajar a Suramérica y conocer un país que no es muy diferente a España pero que tiene una gran cultura y personalidad, Argentina es desde luego la mejor opción. En ningún otro país como en Argentina me he sentido más en casa, dicho esto por alguien que no tiene casa, pero se entiende, ¿no?

4.000 días y 10.000 horas

Llueve sin parar desde que llegué a Ilhabela. Fue una casualidad que me detuviera aquí para escribir mi nuevo libro, Una declaración de intuiciones. Estaba tentado de hacerlo en Río de Janeiro pero debido a las olimpíadas los precios estaban subiendo a la altura del Corcovado. Luego alguien habló de Ubatuba, que no está en África sino en Brasil, pero me dijeron que era más conocido como Ubachuva (de tanto que llueve). Y mira por donde terminé aquí donde cada día me despierta la lluvia descolgándose de las tejas y el canto de alguno de los pájaros. Hay tantas especies diferentes aquí como en toda la patagonia: unas trescientas. Alquilé una sencilla casa sin vistas al mar o a la montaña, rodeada de árboles de acerola, manga y cajú. Y mientras espero refuerzos femeninos desde Sao Paulo que me ayuden a dormir menos pero mejor, me he dado cuenta que el contador de la página ha alcanzado la cifra de 4.000 días desde que salí de Asturias, un viernes a las diez de la mañana.
rio y copacabana

Desandando el pasado

Un hombre me hizo una pregunta el otro día en el camino arrancándome una carcajada. Me detuve a buscar agua en una gasolinera, el calor es espantoso estos días, y el hombre se acercó con curiosidad:

¿ Vas o vienes?

Me reí porque no supe qué responderle. Vengo de un lugar en el que ya estuve, Río de Janeiro en el 2.003, y estoy yendo hacia el sur de Brasil, que ya visité. Así que en realidad mi respuesta debería ser ambigua. Estoy viniendo y estoy yendo.
Esto es muy lioso, lo reconozco. Y en realidad, ¿ qué más da? Lo importante es avanzar, aunque sea desandando el pasado. Salí de Belo Horizonte por la misma carretera por la que había entrado días atrás. Había llegado a Belo Horizonte para dar una charla organizada por Uniclown. El teatro estaba casi abarrotado y, por hacer la charla un poco más teatral, monté en el escenario mi tienda de campaña y comencé la charla como si fuera uno de esos días en los que estoy acampado en la naturaleza y el sol me despierta. Fueron casi 90 minutos de charla, una de las más largas que he impartido, y eso demuestra el interés despertado en la audiencia.

Show Mariana juego dedos

Una ciudad trasformada por la risa

Sao Paulo vive una mini revolución de la cultura de la bicicleta. Sus habitantes descubren día a día nuevos carriles bici donde antes había coches particulares ocupando (parasitando) el espacio público. Una calle construida a la altura del segundo piso de varios edificios es cerrada al tránsito por la noche y es trasformada en espacio para caminar, pedalear, hacer yoga…, permitiendo a esos infortunados ocupantes de los apartamentos del segundo piso dormir, hasta que la vorágine de los autos vuelva a imponer su inhumano rugido convirtiendo la ciudad en inhabitable. Es el Minhocao.

Agua por arriba y por abajo

Misiones es la tierra que me volvió a conectar a África. Así lo he escrito en mi último artículo que saldrá la revista Bike, en la que he publicado más de 130 artículos desde que comencé a colaborar con ellos. Para no quemar lo que allí escribí y dejar que el lector lo descubra, apenas diré que Misiones (la región del norte de Argentina frontera con Brasil) tiene más semejanzas con África que el propio Marruecos.

De azul

La balanza me insultaba con una cifra escandalosa: 80 kilos. No recuerdo haber pesado tanto ni siquiera en Madrid cuando mi único ejercicio era ir caminando al tren para trabajar en la oficina. Tampoco me peso a menudo, a lo sumo una vez por año; no estoy obsesionado por mi línea. Llevo años diciendo que peso 74 kilos y tal vez con las canas, las últimas celebraciones y algo de músculo, la cifra se haya disparado, pero…, ¡80! es demasiado.

La Teletrasportación

No llegaron a Puerto Natales las cubiertas con clavos. El servicio de mensajería privada de Chile, Chilexpress, retuvo el paquete que me enviaba mi amigo Otto y robó parte del contenido. Cuando recibí el paquete en Punta Arenas, días más tarde, faltaba una pieza en la encomienda. La responsable de la oficina de Punta Arenas de Chilexpress me confesó avergonzada que a veces pasa. Ni hubo explicación ni indemnización. Así se las gasta una mensajería privada de Chile.
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