Cómo estarían preparando los espectáculos?. Cuánta gente asistirá de los más de 70.000 refugiados?. Cuál será la reacción de la gente, congoleses y burundeses, que llevan más de 13 años desplazados, ante un clown si no saben si quiera qué es eso?. Cómo aguantará mi cuerpo tanto espectáculo seguido?. De qué es el sándwich que nos acaban de servir las bellas azafatas?. Parece de mostaza, sólo uno de los lados del pan tiene mostaza. El otro está virgen pero como no tengo idea de lo que cenaré, opté por liquidarlo.
La pista de aterrizaje de Kigoma es de tierra, y tan pronto el avión contacta con ella, una gran nube de polvo rojo persigue el avión. El aeropuerto recibe casi a diario un avión de carga de las Naciones Unidas. El mantenimiento de estos campos de refugiados cuesta mucho, mucho, mucho dinero. El emplazamiento elegido por el Gobierno de Tanzania es un lugar mortífero. Las cabras que pastaban en estos campos sufrían constantes desastres naturales, como fuertes lluvias, y eran atacadas por la mosca del sueño. Ideal para ubicar a refugiados de otros países. A cambio de esa «ayuda», el Gobierno de Tanzania recibe créditos más blanditos del Fondo Monetario Internacional.


Para llevarlos al Congo utilizan un barco que alcanza las montañas congolesas en un día de navegación por el Lago Tanganica. El barco fue construido antes de la Primera Guerra Mundial, con piezas transportadas desde Alemania y ensambladas en Tanzania. Pero aunque el barco estuviera funcionando a tope de capacidad, tardarían tres años en repatriar a todos los congoleses. Pues en el campo sigue naciendo gente. Curiosamente pocos mueren oficialmente. Denunciar una muerte implica perder la cartilla de alimentación de esa persona, y la familia oculta el deceso.
Para ir a los espectáculos había que recorrer una media de 2 horas en coche. La mala suerte quiso que pincháramos un par de veces, tanto a la ida como a la venida. Los conductores reparaban el pinchazo en el tiempo que yo precisaba para buscar un árbol que regar.

De los 9 espectáculos uno estuvo muy bien organizado. El resto salieron bien por la cabezonería que viaja conmigo, por la agilidad de Sergio y por casualidad. Como muestra de las personas con las que tuve que bregar para hacer cada show os hablaré del encargado de construir la tarima en uno de los campos. Al ver su obra, tres horas antes del show, y comentarle ciertas necesarias reformas me comentó que teniendo en cuenta que estábamos en Tanzania, no había tiempo para reformas?.
Era ya el último show y no estaba dispuesto a aguantar más apatía. Desde el primer día arrastraba una inflamación de garganta, y estaba haciendo un maratón de clown (el más intenso de mis 17 años de escena), y ya me tocaba un poco las 
Tras cada día de actuación tenía que lavar la ropa, pues el polvo rojo se adhería con suma facilidad a los tejidos. Cuando terminé el último show respiré aliviado. Había superado la paliza de clown, aunque sufrí una baja. El reloj suunto con el que estos dos años he ido registrando algunas altimetrías y buscando mi rumbo, luce ahora en manos de algún refugiado.
Cansado volví con Sergio a la pista de tierra del aeropuerto de Kigoma. A la funcionaria de turno no le hacía ninguna gracia el payaso, y me tuvo más de una hora inspeccionando mis maletas, calzoncillo por calzoncillo, calcetín por 
El fin de semana lo aproveché para descansar en Dar es Salaam y para moverme de nuevo de lugar. Una conocida Ong española me ha permitido pasar unos días en una habitación que tienen vacía en un gran predio, pero cuando reciben visita no les apetece tener un clown durmiendo con la tienda en el jardín. Pero la vida sigue siendo bella, a pesar de que algunos traten de hacernos creer lo contrario, y unas chicas que conocí días atrás que trabajan en un casino de la ciudad me han abierto las puertas de su casa. Mientras aprendo algunos trucos para jugar a la ruleta, retocó los cambios de Kova, perfilo los ojos de Maxi, y escribo estas notas. Al menos necesito unos días más aquí para ponerme al día de muchas cosas y enfilar hacia el norte de Tanzania. Parece que allí la ruta me llevará hacia Uganda y Kenya.
Y para terminar una última historia de esas que sólo se dan en este continente. Uno de los días que salimos con Mr. Imprevistos y Sole a cenar, se olvidaron en el taxi de regreso un libro de poesía de Benedetti. 
«todos los días son un día menos
todas las noches una noche más
pero si aún hay rosas a la vista
la vida es una fiesta de guardar»
Desde dar es salaam, DIA 689 Paz y Bien, el biciclown.
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