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Yo NO resistiré

Aún si saber muy bien para qué, ni dónde o cuándo voy a aplicar lo aprendido, creo que está vida es un lugar de aprendizaje. Cada caída contiene una lección….

Aún si saber muy bien para qué, ni dónde o cuándo voy a aplicar lo aprendido, creo que está vida es un lugar de aprendizaje. Cada caída contiene una lección. Sucede que algunos la aprenden y otros seguimos revolcándonos.

En mi libro Una declaración de intuiciones, ya mencionaba lo importante que es dejarse ir, aceptar y fluir con lo que te suceda. Aún me cuesta suscribir con toda la fuerza esa afirmación de que lo que ocurre conviene, pero empiezo a sentirla. Veo el mundo de hoy y creo que tiene tanto sentido lo que ocurre…

Habíamos llegado a todos los rincones del Planeta, incluso habíamos llegado a la Luna sin ni siquiera sacudirnos los pies antes de pisarla, y estábamos arrinconando a otras especies, expulsándolas de sus espacios naturales. Nuestra sed de conquista no se apaga cuando bebemos. Es una sed insolidaria. Bebo yo, acumulo reservas para cuando quiera beber más y subo el precio del agua para que otros no puedan humedecer sus labios.

Y todo tiene que ver con ese empecinamiento del ser humano de convertirse en héroe y víctima a la vez; ahora resistiendo.

¿A qué nos resistimos? ¿A aceptar que las cosas no son como queremos? ¿Nos resistimos a resignarnos que el sistema capitalista en el que papa Estado te hace la cama ya no tiene sábanas para todos? ¿Nos resistimos a aceptar que los políticos tienen mascarillas y test para ellos pero no para el vecino? ¿Nos resistimos a aceptar que hay que pagar la cuota de autónomos, que no te toca la ayuda del Gobierno, que no has ingresado este mes, que no saldrás de vacaciones en Semana Santa, que tu madre ha muerto sola en el hospital, que…? Sigue tu con la lista.

Niños arreglando la ruta en Honduras

Niños arreglando la ruta en Honduras (2013)

Y es ahí que uno cree entender que la clave no es resistir sino ACEPTAR.

1- Aceptar que la situación es la que es y no la que habías planificado o la que desearías. Y lo contrario, resistirte, es apretarte la herida.

2- Aceptar que no importa el tamaño del problema; estás lleno de experiencia y de fuerza para resolverlo de la mejor manera posible. No de la que te gustaría sino de la mejor manera posible en tus circunstancias.

3- Aceptar que nadie va a venir a salvarte. Porque el causante de tu dolor lo tienes ahora mismo delante de ti. Eres al mismo tiempo náufrago y equipo de rescate.

4- Aceptar que la herida es enseñanza de vida. Que solo cuando dejes de echar la culpa al Gobierno, al virus, a tu compañero de habitación, a los medios de comunicación…, solo cuando dejes de mirar hacia afuera y mires hacia dentro, empezarás a renacer de tus propias heridas.

5- Aceptar que nadie tiene razón sino opinión. Que yo soy otra opinión y que no debes creerme sino observar tu vida. ¿Cómo te ha ido hasta hoy siendo quién eres? Pues adelante, sigue así si te va bien. En otro caso, eres muy terco.

Resistir es lo que no hace el agua cuando choca con una roca en un río. Da la vuelta y busca otro camino.

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El equilibrio ayuda a llevar mejor el peso (Vietnam 2010)

Resistir no es lo que hace el árbol cuando sopla el viento de la Patagonia. Se dobla, para ofrecerle menos resistencia. Y cuando las circunstancias cambian, se levanta. Aunque muchos ya nunca pueden recuperar su estado inicial. Y eso no es malo ni bueno. Eso es lo que es. Y así ya los nuevos árboles, viendo a sus hermanos doblados sobre sus nudos, se yerguen ya torcidos. Aprendieron la lección.

Estos días no te resistas a ser lo que puedas ser.

Paz y Bien el biciclown.

Tirado en la ruta con mi bici

Tirado en la ruta con mi bici

 

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