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Capítulo Séptimo: Viajar solo o enamorado

Aunque prefiere viajar solo lo ha hecho acompañado. Especialmente por alguna mujer, como Natalia, una chica pija (según él mismo califica) que se vio pedaleando a 5.300 metros de altura sin experiencia. A -42 C en Asia Central y entregando toda su humildad a este viajero que reconoce, que no es fácil viajar con él, al estar acostumbrado a hacerlo solo. Natalia es ahora su mejor amiga, aunque ya no viaja con ella. En Colombia conoció otra chica…, pero mejor escuchar a él contarlo.



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3 comentarios en “Capítulo Séptimo: Viajar solo o enamorado”

  1. Preciosa historia. Me alegro mucho que se sigan queriendo y respetando. Él lo ha explicado muy bien, y es que después de una convivencia en pareja y en esas circunstancias no sería ni sano ni inteligente no seguir siendo amigos y, de los buenos.

  2. Dícen que si vas solo llegarás más rápido, pero si quieres llegar lejos debes ir acompañado. Y, una vez leí que, la compañía perfecta es aquella que sabe viajar en soledad aunque viaje acompañado. Tiene sentido porque aunque viajes acompañado, hay momentos para todo, incluso para la introspección, cada persona es un mundo por muy sincronizados que estén. Yo también sé lo que es viajar solo y acompañado, de hecho el primer viaje lo empecé improvisadamente en pareja porque me enamoré cuando tenía el Camino de Santiago planeado y de como planifiqué la aventura deportivamente, se improvisó como una escapada romántica. La chica que conocí podría decirse que también era pijilla o muy urbanita, sin haber cogido una bici desde la infancia pero con la voluntad que transfiere el amor se aventuró a acompañarme y yo a cuidar de ella. Pero no tuve tanta suerte como Javier y acabó siendo un calvario… pero gracias a la aventura y la supervivencia, pude conocer bien a la persona con quién pretendía compartir el resto de mi vida ahorrandome el calvario encubierto que muchas personas no tienen la suerte de descubrir por seguir las pautas sociales que nublan sus propósitos y estuvo a punto de nublar el mío. Por eso estoy aquí, para volve a recuperar la fe en los propósitos rodeandome de gente que comparte mi misma locura. A veces, lo más inteligente y sano es apartarse de las personas que no encuentran su propósito porque prefieren robar los propósitos ajenos.

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