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Mi historia como nunca te la he contado

HABÍA UNA VEZ un muchacho, gordito, que siempre quería ir donde no se podía, hacer lo que no debía y saltarse cualquier otra norma impuesta. En los estudios fracasaba salvo…

HABÍA UNA VEZ un muchacho, gordito, que siempre quería ir donde no se podía, hacer lo que no debía y saltarse cualquier otra norma impuesta. En los estudios fracasaba salvo en la asignatura de deportes: tenis, vela, rugby…, eran sus aficiones. Siempre deportes con poca afición. Nada de deportes de masas. La única masa que le gustaba era la de la empanadilla.

QUERÍA ser Notario. Sin duda alguna tener un tío Notario que le visitaba en verano y que llevaba una buena vida (a los ojos de su sobrino) fue una causa importante. Pero no lo era menos el alto sentido de la justicia de ese muchacho que no ignoraba que para aplicarla o demandarla, era imprescindible conocer las reglas del juego; y en nuestra sociedad esas reglas se llaman leyes. Aunque había otros motivos ocultos que en el futuro le harían cambiar de rumbo.

Foto Heike Pushbikegirl

Foto Heike Pushbikegirl

UN DÍA, con dieciocho años, discutió con su madre y se fue de casa. Encontró cobijo en casa de una hermana y, con ayuda de aquél tío Notario, asumió todas las responsabilidades de su vida. Toda aquélla que antes, tal vez por ser impuestas, rechazó.

AL PRINCIPIO, pocos entendieron su determinación. Nadie pensaba que alguien que repite curso con 12 años pretenda estudiar Derecho en una Universidad exigente y con un costo de la matrícula elevado. Tenía que aprobar cada curso para disponer del verano libre y poder trabajar (en fábricas, de monitor de campamentos, en bares…) y así contribuir al pago de sus estudios que su tío, en mayor medida, y su hermana en menor cuantía, sufragaban.

No solo aprobó la carrera sino que se lanzó a opositar a Notarías. Esto requería mucha más fuerza de voluntad que completar una carrera en la Universidad. Esas oposiciones son como una maratón de duración indefinida ( nadie sabe cuándo se convocarán las próximas ni qué día será tu examen), a ritmo de un 5.000. Hay que estudiar al menos 8-9 horas al día, con un día de descanso a la semana, y tal vez con 10 días de vacaciones al año. Así año tras años. Se precisan un mínimo de 3 años para tener un 30% de opciones de aprobar los cuatro exámenes de los que consta la oposición.

Foto Heike Pushbikegirl

SIN EMBARGO, aunque lo intentó casi 5 años y aprobó varios exámenes no consiguió su objetivo y lo dejó. Encontró trabajo en la Notaría de aquél tío que le inspiró, y comenzó haciendo fotocopias y abriendo la puerta del despacho e indicando a los clientes donde colocar sus paraguas. En Madrid siempre llovía en otoño.

ENTONCES, tras casi cinco años de trabajo, aprendiendo cada día y con un buen salario, recordó porque había estudiado notarías. No solo por tener un amplio conocimiento de las leyes, sino también por disfrutar de más tiempo libre que en un trabajo normal y así dedicarse a dos aficiones grabadas a fuego en sus genes: la bicicleta y el clown.

Cuando preparaba notarías sus amigos no le creían cuando afirmaba que lo hacía para tomar algún año libre y viajar en bicicleta, o para irse a una escuela de circo.

FINALMENTE dejó su trabajo y se lanzó con su bici a viajar por el mundo llevando su clown para ofrecerlo en los lugares más humildes. Cambiaba su trabajo por sonrisas. Vivía austeramente y estaba en contacto permanente con la naturaleza y con los habitantes de este planeta. Convirtió su afición en su profesión.

A PARTIR DE AHÍ, encontró su lugar en el mundo, su misión. Vivir día a día, sin acumular demasiadas cosas, agradeciendo a la vida por esta oportunidad de compartir sus experiencias sin querer dejar profunda huella, simplemente VIVIENDO.

Foto Heike Pushbikegirl

DESPUÉS de casi 15 años, se bajó de la bici para escribir libros e impartir conferencias con sus vivencias, recordando la importancia de vivir con Respeto, de ser Creativos en la vida, y de luchar por nuestros objetivos con Esfuerzo y Pasión.

LO QUE APRENDIÓ, es que la vida es como un plátano: puedes comerlo, metértelo por un ojo o intentar llamar por teléfono. No siempre lo evidente es lo más conveniente y ser flexible y adaptarse es más importante que querer cruzar por el medio de la muralla.

La vida te lleva por el camino correcto siempre y cuando tus objetivos sean profundos, honestos y adaptados a tus posibilidades.

Paz y Bien, el biciclown.

 

P.D. Te invito a que hagas este ejercicio. Toma los párrafos que empiezan con mayúscula y en negrita y escríbelos según tu propia historia. Te ayudará a recordar quién eres, el camino seguido hasta hoy, y tus sueños olvidados o vividos. Es importante hacer balance, agradecer nuestros logros y así, volver a poner rumbo a las estrellas.

 

Foto Heike Pushbikegirl

 

8 Comentarios
  • Carolina Castro
    Publicado a las 21:48h, 20 octubre Responder

    Gracias, Gracias, GRACIAS..siempre Gracias…por compartir tu historia, también por el video, gracias por conservar los sueños de ese niño y hacerlos realidad, por entregar todo, por tu coraje, tu inspiración, tu sonrisa y tu luz…bendiciones…Namasté

  • AIGD
    Publicado a las 22:36h, 20 octubre Responder

    Me ilusiona leer las experiencias de vidas de personas públicas, porque me ayuda a normalizar las experiencias propias; y creciendo el interés.

    • Álvaro Neil
      Publicado a las 17:27h, 21 octubre Responder

      Toda experiencia es un aprendizaje en potencia.

  • Martha
    Publicado a las 02:33h, 21 octubre Responder

    Bonito tû🌠

    Gracias por tanto😘🎶🌐

  • Jesus
    Publicado a las 16:53h, 22 octubre Responder

    Siempre recordaré el día que en la pausa del almuerzo, me encontraba solo en el comedor de un retén de policía de pueblo porque un día quise trabajar sobre dos ruedas. Tras 13 años en aquella profesión y algún golpe duro de la vida tanto como de niño, como en el 2014, algo se despertó en mi, desde entonces cada vez me parezco más a mi yo auténtico. Volviendo al comedor, hacía mucho tiempo mi corazón se marchitaba en ese trabajo, vi injusticias y en el pasado cometí algunas… Pero ese almuerzo fue diferente…. Vi tu entrevista con buena fuente en el móvil y tuve que parar de almorzar, tus palabras y sobre todo esos pequeños detalles como la emoción que transmitían tus palabras que por momentos se ahogaban en tu garganta y ese brillo en la mirada de haber cumplido un sueño y seguir siendo soñador me hicieron llorar. Nunca olvidare ese almuerzo. Ya no soy policía … Dejé mi trabajo y no va a ser recuperable… Y me siento lleno, con mis miedos pero feliz. Gracias a ti y a todas las personas que me habéis ayudado a dar los pasos, a mi mujer y familia … Por primera vez sigo a mi corazón a contracorriente. Me llaman loco, pero me considero soñador. Se que todo irá bien, soy viajero, me gusta la guitarra, amo las bicicletas y mí vieja y destartalada furgoneta que junto a mi padre arreglamos para esos viajes…ahora ya no estudio, ahora aprendo sobre salud, sin plantearme a donde me lleva, me gusta ayudar , amo a la vida y a las personas. Gracias a todos los que como tú hacéis que los demás tengamos fe y nos pongamos en marcha. Solo quería decir que gracias Álvaro, un abrazo amigo

    • Álvaro Neil
      Publicado a las 10:33h, 23 octubre Responder

      Que fuerte leer todo eso. Y que bueno. Mil gracias y un abrazo amigo

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