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La posibilidad de influir

(Prades). Una vez más me he dejado guiar por el Universo y he recalado en un lugar con buena energía desde el que estoy escribiendo mi próximo libro. Vine sin…

(Prades). Una vez más me he dejado guiar por el Universo y he recalado en un lugar con buena energía desde el que estoy escribiendo mi próximo libro. Vine sin saber cuánto tiempo me quedaría y llevo una semana. Mañana continuaré mi camino nómada hacia Tarragona. También, como no, guiado por ese magnífico canal de energía por el que los seres humanos transitamos, como ríos en la Tierra. Tan solo hay que saber fluir, no perder los nervios antes los períodos de aparente calma, respirar y sonreír. Esa calma chicha es solo el horno del Universo que anda preparando un gran pastel de manzana para ti.

Sentado en la plaza de Prades, dos chicos se acercaron a saludarme, aludiendo que me conocían… Y si, es verdad, hasta habían leído algunos de mis libros.

El Universo a punto de disparar su energía

Valentí cuenta con una finca en las afueras de Tarragona y me ha invitado a aparcar por unos días mi autocaravana allí. También anda metido en un proyecto de construcción de domos que desde hace muchos años me anda haciendo cosquillas a la cabeza.

El espacio en el que escribo esta crónica es el camping Prades. Les ofrecí una conferencia a cambio de poder aparcar una semana la autocaravana y aceptaron encantados.

Claro, dijo Mirela, mi novio es además viajero y ciclista y seguro que te conoce.

Ellos han viajado por Indonesia, Grecia y muchos otros países. Los viajeros hablamos un mismo lenguaje en el que la empatía es un puente.

En la conferencia de ayer expliqué mi proyecto y, como no, mi llegada a España en ese momento en el que un pedazo de la península intentaba pronunciarse de forma pacífica sobre su futuro, y las consecuencias que eso ha traído posteriormente.

No podía dejar de recordar unos párrafos del libro The Power of Meaning, The true route to Happiness, de Emily Esfahani Smith, en el que tras estudiar varios casos de astronautas que han visto la Tierra desde el espacio exterior y personas que han estado a punto de morir, ha observado que han reorientado su vida para que ésta tenga algo de impacto social, ecológico, humano en definitiva, en los otros. Cuando ves la Tierra desde arriba, como un pequeño planeta flotando en un inmenso espacio negro, no observas fronteras entre países. Tan solo ves un hermoso espacio azul y manchas marrones (los continentes). Desde allí arriba no se aprecian las guerras, ni las disputas familiares. Es como un barco, con forma redonda, flotando y girando en armonioso silencio.

El Universo se va a dormir

Es la descripción que hace alguno de los astronautas que, logicamente, al volver a la Tierra y tener la primera discusión de tráfico con un vecino, sus neuronas tuvieron una descarga eléctrica creándoles un shock de perplejidad.

No he visto la Tierra desde arriba, la he recorrido desde abajo, por las manchas marrones. Y mi impresión es la misma que la de los astronautas. Somos UNO. Por más que nos empeñemos en creernos más que el de al lado, por más que basemos nuestro éxito personal en circunstancias tan casuales como haber nacido en el seno de una familia acomodada, o en un país con mejores posibilidades económicas que otros, o en que nuestro color de piel nos abra puertas y no atraiga malas miradas.

He podido recorrer el mundo gracias a muchos factores. El menos importante es tal vez mi fuerza de voluntad y mi determinación. El más impactante es la ayuda que he recibido de otros congéneres, la empatía y el respeto que he encontrado para atravesar los cinco continentes.

Vendedora en Vietnam

Podría ofrecer conferencias con fotos impactantes, contar historias en las que aparecer como un héroe que atraviesa desiertos, que evita atracos, que hace reír a miles de personas…, pero no quiero perder esa oportunidad en esos gestos egocéntricos.

Prefiero recordar a la audiencia algo que he aprendido en mi vida nómada en la que me he reencarnado en un extraterrestre (alguien que está más allá de la Tierra, como los astronautas)

  • que la empatía es la única forma de resolver conflictos. Quizás sea una de las manifestaciones del amor. Viendo que este último es inalcanzable en su máxima expresión tal vez podamos aspirar a practicar primero con alguno de sus primos. Como el respeto. Bastaría un pequeño terremoto o un tsunami como el que viví en Japón en dos mil once, para que empecemos a ayudarnos sin importar a quién tendemos la mano. Nuestra existencia en esta vida es tan efímera como la de la hormiga que aplastamos con el zapato al salir de casa. Por más que la hormiga pensara que ese día iba a ser inolvidable.

 

  • que cuando tenemos un problema podemos dejar de buscar culpables, y sacar un espejito mágico, para encontrar al único causante. Es mucho más práctico porque nosotros, como agentes responsables de nuestros actos, podemos corregir lo que hemos hecho mal, y aprender de ello. Nada obtendremos echando la culpa al de al lado. Puede que la tenga. Pero es más práctico centrarnos en nuestra parte de responsabilidad y atajarla. Es lo que está en nuestra mano.

A nadie le gusta oír que hay que tener empatía por tu enemigo social, por tu vecino molesto, por tu contrincante político. Es normal que mis palabras provoquen que te revuelvas en tu silla. Es señal de que la droga del sentido común empieza a hacerte efecto.

Sigo levantándome cada día y agradeciendo al Sol por alumbrarme, a los árboles por brindarme su sombra, y a la vida por regalarme otro día más en que mi corazón late. Se puede pedir más, pero es innecesario para ser feliz en este instante. Basta vivir más simple.

Paz y Bien, el biciclown.

Una sonrisa en Bután

2 Comentarios
  • Carlos
    Publicado a las 23:06h, 03 septiembre Responder

    Eres grande y sabio, biciclown! Todos mis respetos a quien ha sabido reinventarse y seguir su propio camino en este mundo de zombies en el que nos hemos convertido. Yo mismo el primero. Un saludo afectuoso y si pasas por Barcelona aqui tienes una casa.

    • Álvaro Neil
      Publicado a las 08:58h, 04 septiembre Responder

      Mundo de Zombies. Es una manera de describir el letargo de sentido común que se observa. Gracias por la oferta!!. abrazos

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