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Volver con la frente más chica

(Oviedo). El ejército estaba diseminado a lo largo y ancho de la carretera. Era más bien una banda. Habían acudido desde los rincones más lejanos del mundo impulsados por su propio deseo de unirse a la ceremonia final en aquélla soleada mañana de domingo. A nuestro paso los árboles palidecían de otoño. Un otoño camuflado de verano, con temperaturas inusuales, y sin visos de cambiar en breve. Hacía trece años, cuando hice este mismo recorrido en sentido inverso, el frío era protagonista. Si, también había guerreros que protegían mis pasos. ¿Menos o más? Difícil decirlo. La salida fue organizada y todos se aglutinaron en la Plaza de la Catedral de Oviedo pero la llegada tuvo más que ver con una recolecta de uvas caídas del árbol que con un saco de ellas llenas. Nos íbamos convirtiendo en un grupo más compacto a medida que hacíamos más kilómetros. En lo alto de la térmica de Bueño dos jóvenes guerreros aguardaban con monturas de alquiler. Kapalili y Smmithy habían salido desde Hawai para mostrar su compromiso, fidelidad y alegría en este fin de fiesta. Les conocí en el 2.012. Me detuve en Hawai a esperar a que las nieves más reticentes de Alaska se desintegraran, para poder comenzar a pedalear allá arriba. Me alojaron en su casa, me llevaron a nadar, a comer, a bailar…, y ahora venían a cantar y a tocar el ukele a la fiesta.

Llegando a Oviedo (Foto Rafa Oliva)

No eran los únicos en haber recorrido un largo camino hasta aquí. Otros lo habían hecho desde Suiza, Italia, Brasil… Mauricio vino de Brasil. Había embalado una bici con plásticos para guardar comida en la nevera. Fui a recibirle a la estación de tren de Salamanca y juntos pusimos rumbo a León. Allá aguardaba otro fiel guerrero: el Portu. Era la undécima vez que nos veíamos en la vuelta al mundo. Habíamos ya pedaleado por Nueva Zelanda, Laos…, y ahora lo hacíamos juntos hacia Oviedo.

La llegada a Asturias (Foto Rafa Oliva0

La llegada estaba prevista para el 19 de noviembre del 2.017. Justo a las 12. Llegué unos minutos más tarde y no tenía idea alguna de lo que me encontraría allí. Uno pensará que estoy acostumbrado a manejar cientos de situaciones, de audiencias, que los abrazos y despedidas me han fortalecido el músculo del corazón, mas aquélla llegada demostró otra cosa bien diferente. Una melancólica trompeta quebró el silencio dominical y arrancó los primeros aplausos sin orquestar. Quien tocaba era un inmigrante (tocaba la partitura también sin papeles) a quién minutos antes uno de mis amigos llegado desde Barcelona le había dado unos euros para que le pusiera ritmo a las que serían mis últimas pedaladas de la vuelta al mundo. No falló una nota y me las lanzó todas al corazón. Una cinta con los colores de Asturias me obstruía el paso y también, un montón de gente. Literalmente no es que me bajara de la bici sino que no podía seguir pedaleando. O me detenía o les atropellaba. El himno de Asturias patria querida se elevaba entre los gritos y aplausos. Casi sin bajarme de la bici comenzaron los abrazos. Tiré el guión, si es que en algún momento lo tuve, y dejé que las emociones corretearan libres por la plaza. Libres como yo lo había hecho durante exactamente trece años.

Cruzando una meta imaginaria (Foto Sergi Nolla)

Ahora, cuando el último de los guerreros que me acompañó el pasado domingo se ha ido ya, intento bajarle el volumen a la vida, susurrarle mi paso lento y guardar los regalos y enfeites. He ido a buscar mis pertenencias guardadas en una nave. Un montón de ropa de mi pasada vida, mis libros, música, muebles…, y me han dado la noticia (¿buena o mala? aún no lo se) de que no queda nada. Lo tiraron todo. No importa la causa. Quien se queda con la boca abierta ante un tsunami es arrastrado por la siguiente ola. Los nómadas juntamos las cenizas, buscamos algunas brasas, y seguimos camino. Lo que tengo es mi bici y mis alforjas, y un montón de amigos venidos de todo el mundo para darme su calor. Esos no caben en estas líneas. A cada uno de ellos gracias de corazón por su generosidad. El viaje sigue, aunque no se hacia dónde, pero el que se detiene es arrollado por la vida. He vuelto con la mente más chica y las sienes marchitas.

Paz y Bien, el biciclown.

Bajando el Parajes (Foto Rafa Oliva)

12 Comentarios
  • Bea
    Publicado a las 15:54h, 23 noviembre Responder

    ¡Hola Álvaro!

    El domingo pasado estuve en la plaza de la catedral para ver tu llegada. Hace años que te sigo a través de la red, desde 2011 o 2012 y puedo decir que realmente fue muy emocionante verte llegar y bajar de la bicicleta.
    Incluso alguien como yo que no te conoce personalmente, ni nunca ha hablado contigo no pudo evitar soltar lágrimas por la simple idea de lo que significaba ese preciso momento.

    Me imagino que no durarás mucho por aquí, pero en cualquier caso y por si no te lo han dicho ya lo suficiente en los últimos días, ¡bienvenido!

    • Álvaro Neil
      Publicado a las 17:24h, 23 noviembre Responder

      Ninguno va a durar mucho por aquí, jajaja. Abrazos

  • David Barrio
    Publicado a las 16:05h, 23 noviembre Responder

    Buenos Días, Álvaro.
    Esas dos señoras no te dejaron siquiera saborear el instante primero de la llegada. Quizá familiares, que más da.
    Lamento la pérdida de tus pertenencias, y aún más el no haber podido estar el domingo pasado alli, aplaudiendo, y acompañándote.
    En fin, aqui seguimos, a tu vera.
    Si necesitas algo sólo tienes que silbar.
    Un abrazo
    David

  • Pablo Fernández
    Publicado a las 20:29h, 23 noviembre Responder

    Un placer haber formado parte de tu llegada en la Plaza de La Catedral. Heché en falta un poco de compromiso por parte de los de siempre… un poco de reconocimiento a un asturiano que a logrado lo que otros simplemente seguimos soñando.

    Gracias por compartir tu aventura aunque yo me haya subido tarde a ella (hace unos tres años), de la mano de Rafa y Noe, con quienes estuvimos el día de tu llegada y a quienes doy las gracias por hacernos saber de tu existencia en su libro “De Alaska a la Patagonia en Elefante”…

    Un fuerte abrazo y que fluya… ahh! y gracias por firmarme “Una declaración de Intuiciones” el día de tu llegada 😉

    Pablo

  • Diego
    Publicado a las 21:52h, 23 noviembre Responder

    Como ya te dije el domingo: Te has dado cuenta de que no has cruzado la cinta?

    No se si tengo el derecho a decirte esto….

    Pude sentirte el domingo tan niño, tan perdido…cómo no estarlo. Sé que ha sido una faena para ti volver a “casa” tan rodeado de personas ajenas a ti (otras nada ajenas a ti), así es, y sobre todo personas como yo que buscamos acercarnos a nuestro “ídolo”, a costa de su sentir. Claro que gracias en parte a nosotros has podido pedalear durante tantos años pero si soy sincero de verdad, apoyarte debía ser como amar de verdad, sin esperar nada a cambio. Por eso te pido disculpas por ir a la fiesta, por hacerme una foto contigo y por darte un abrazo.

    No he podido evitar conectar con tu Alma y me he dado cuenta en un instante que según tu cuerpo se acercaba a Oviedo, ella iba en dirección contraria.

    Ojalá con los días puedas dejar salir todas las emociones contenidas y poder ver con claridad el nuevo camino.

    También decir que, tu libro “una declaración de intuiciones” ha sido para mí un recordatorio para intentar evitar todas las absurdas veces que le he dado la espalda a mi corazón… cada uno tiene la mochila llena de sus “cosas”, miedo y culpa en la mía (tú sabes de la tuya,qué cargaste en la tuya la primera vez que te subiste a la bicicleta hace ya casi veinte años)….

    Paz.

  • leyendas
    Publicado a las 14:28h, 24 noviembre Responder

    Bienvenido Álvaro.
    El día que pasastes por Alcalá de Henares no pude saludarte y lo sentí.
    Un abrazo amigo. Aunque supongo que un alma viajera como tu no puede durar mucho tiempo en casa.

  • Juan Aller
    Publicado a las 17:48h, 24 noviembre Responder

    Trece años de proceso.
    Primero plantaste la parra….que fue creciendo gracias al sudor de tu frente…luego vino la cosecha… recogida con tu pundonor…también pisoteastes las uvas…o más bien las pedaleastes…y ahora te toca recojer todo ello, meterlo en las mejores barricas hechas con las mejores maderas del planeta y que reposen el tiempo necesario para que se convierta en el mejor vino que jamás nadie haya probado nunca….

    Y algún día tu brindaras con él y lo saborearas como nunca nadie lo haya hecho jamás…. salud !!!!

  • jaime
    Publicado a las 20:32h, 24 noviembre Responder

    yo tampoco pude ir el dia de alcala de henares y eso que estaba en madrid pero me fue imposible. Gracias a tus videos y biciclown plus estoy preparandome para una vuelta al mundo. Ojala vengas por las islas baleares, en Mallorca tienes todo mi apoyo y alojamiento en mi casa.
    Saludos y enorabuena alvaro

  • Antonio Metro
    Publicado a las 00:42h, 25 noviembre Responder

    … Deseando ver imágenes de “La Fiesta “… Bienvenido Machote… digoo, Varonil (que aunque es lo mismo, no es igual)…
    UN ABRAZO… será en persona cnd bajes al sur…

  • Carlos Cabral
    Publicado a las 15:03h, 25 noviembre Responder

    Alvaro has entrado a nuestras vidas a través de tus entregas que seguimos con creciente interés y entusiasmo.
    Acompañamos tu viaje a la distancia ( vivimos en Corrientes – Argentina) y nos emocionamos con tu final ( final?) de viaje reciente.
    Te deseamos lo mejor y sin duda pronto te veremos nuevamente recorriendo el mundo.
    Un afectuoso abrazo de Lucia y Carlos

  • Jesús Bernabeu
    Publicado a las 20:18h, 28 noviembre Responder

    Álvaro ha sido un auténtico placer el haberte seguido en tu e web revistas, tus libros y DVD, te seguí en tu Aventura x 13*años. Enhorabuena y sigue igual eres el talismán d ilusión de muchos seguidores entre los q me encuentro. Un abrazo amigo

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