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Biciclown en las nubes

(Las nubes). Es como una broma del destino, una más. Yo que hablo de viajar a la velocidad de las mariposas, de desplazarse a una velocidad humana…, acabo teniendo un avión de vueling bautizado como Biciclown.

Fue hace dos años que el responsable de Marketing, Matteo, me escribía para pedirme autorización para darle a un avión mi nombre. Algún amigo mío me está gastando una broma, pensé. Yo ni siquiera sabía que existía una compañía llamada vueling. Cuando estuve en España la última vez, 2004, creo que no se había creado. Matteo me decía que aquello era parte de un proyecto de marketing en el que buscaban historias que merecen un avión. Los seguidores podían ofrecer historias y, entre las sugeridas, ellos seleccionaron la mía. Si aceptaba, decía Matteo, la persona que propuso mi historia ganaría un billete de avión con vueling.

“¿Y yo podré volar gratis en  mi avión?“, le pregunté.

“No“

“¿Y mi bici no pagará exceso de equipaje?“, insistí.

“Debes pagar“, dijo Matteo.

“¿Y las bicis serán tratadas con más cariño en ese avión?“.

“Eso no depende de vueling sino del personal de tierra, que cambia en cada aeropuerto“, sentenció Matteo.

“¿Y las azafatas y pilotos llevarán una nariz de clown“, ya me lo tomé con humor.

“Lo propondré a la compañía, pero me temo…“.

 

Vicente a los mandos de “mi“ avión

Hoy Vicente, un piloto de la aerolínea dejaba un comentario en la web diciéndome:

“Hoy he tenido el honor de volar un avión que lleva tu nombre y he querido compartirlo contigo. Admiro lo que haces y creo que todos tenemos mucho que aprender de tí.“

Casualidad o no, además es asturiano.

Consulté a varios amigos sobre la conveniencia de aceptar o rechazar un avión con mi nombre, pues durará toda la vida útil del avión. Me preocupaba el impacto medioambiental que deja un avión frente a mi propio impacto viajando en bici por la Tierra, casi cero.

Mis amigos me decían que, con o sin mi nombre, el avión volaría, así que tal vez podría beneficiarme de la publicidad que me otorga este hecho.

Es una anécdota más en mi vida nómada (no tengo casa, ni siquiera llaves en el bolsillo y tengo un avión con mi nombre) , uno sigue siendo el mismo con o sin avión, y he conocido muchas personas en mi vuelta al mundo que ameritan mucho más que yo que un avión, o incluso un aeropuerto, lleve su nombre.

Pero al menos ahora los ángeles ya estarán al corriente de quién soy y cuando llegue por allá arriba no me tratarán de usted.

Paz y Bien, el biciclown.

5 Comentarios
  • Toni Rodríguez Escoll
    Publicado a las 12:18h, 27 Julio Responder

    Esto es un notición y un motivo de orgullo Alvaro! ya veras que cuando llegues a Asturias te propondran que hagas campaña para presidente del país, o si más no alcalde de tu localidad, lo tendrias fácil, jajaja!
    Felicidades Biciclown!!

    • Álvaro Neil
      Publicado a las 13:21h, 27 Julio Responder

      No me haría gracias ser presidente, jajaja. Gracias a ti por tu aporte y seguimiento en biciclown plus!!!

  • Mariano Ibeas
    Publicado a las 15:26h, 27 Julio Responder

    Qué mejor cosa para un perseguidor de nubes y de sueños que dar nombre a un avión. Esto tiene un nombre en castellano: NEFELIBATA… así seguirás volando libre, pero con las ruedas en el suelo…,

    • Álvaro Neil
      Publicado a las 15:27h, 27 Julio Responder

      Nefelibata me suena a grupo de Heavy metal. abrazos

  • FILLOBIKER
    Publicado a las 10:13h, 28 Julio Responder

    Tener un biciclown a ras de tierra y un pájaro metálico con la misma referencia en las nubes… a mi me gusta 😉

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