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Qué he hecho yo para merecer esto

(Zurich). De todos estos años de vuelta al mundo en bicicleta recuerdo un año especialmente malo. El 2008. Un año en el que alguien me debía haber hecho magia negra….

(Zurich). De todos estos años de vuelta al mundo en bicicleta recuerdo un año especialmente malo. El 2008. Un año en el que alguien me debía haber hecho magia negra. Una bici rota, luego un accidente, un corazón roto (el mío), y así hasta que llegó Karma a mis manos y conseguí la visa gratis de Bhutan. Ahí cambió mi suerte.

Es necesario hacer balance y rememorar aquéllas tinieblas para saborear este momento dulce que transito, para saborearlo un poco más, retener en la boca sus esencias y alargarlo como si fuera una puesta de sol de Noruega en verano. Que no se acabe.

Kanetomo pushin

Kanetomo visto desde los aires subiendo a 2.040 m

Primero fue el encuentro con Andi en Innsbruck (Austria). No sólo me invitó a su casa, sino que me cedió su apartamento durante los días que me quedé en su ciudad. Él se fue a vivir con la novia por unos días. Me invitaba cada dia a comer, llenó la nevera y hasta me llevó a una cabaña en el monte con sus amigos. Todo un lujo volver a sentir la amistad de alguien con quien compartí carretera en el 2008 (sí, también el 2008). La carretera entre los ciclistas debe ser como la guerra entre los soldados: se forjan lazos eternos.

 

Cabaña Andi

Cabaña en los alpes austríacos

Después vendría mi encuentro con Kanetomo, un japonés que me en Febrero de 2011 detuvo su camioneta en la carretera para invitarme a la casa minúscula de sus padres. Dormí una noche. Al día siguiente me llevó al barco, me pagó el pasaje, y él se fue a buscar a una tienda una bicicleta que tenía encargada con la que, en un mes, comenzaría a dar su vuelta al mundo. Sin haber tenido contacto en todos estos años volvimos a vernos hace días también en Innsbruck y juntos compartimos una de las subidas más duras de los últimos meses. 2040 metros. Y en la cima, cuando ya pensábamos que íbamos a montar nuestras tiendas bajo la lluvia y el viento, un ángel cuyo nombre no quiere sea revelado nos invita a un hotel de tres estrellas, cena y desayuno incluido.

En Stäfa, Suiza, una tienda de bicicletas llamada Veloteria, reparará mis frenos esta semana que necesitan cierto cariño. Y lo hará gratis. Mis amigos Corina y Danu me dejan la llave de su casa (ellos llegarán en unos días) y allí paso una noche mientras dejo a Karma y a mis alforjas. ¿Tú lo harías?.

Hamaca

¿La razón? Sergi y Cati, dos amigos de Barcelona, y también patrocinadores con la marca de botones que no se cosen click-clix, han venido en coche durante sus vacaciones a verme. Ya lo hicieron el año pasado a Dinamarca. Por unos días dejo de dormir en tienda y lo hago en hoteles, comiendo más de lo que necesito. Guardando reservas para lo que venga.

¿Ves ahora a lo que me refería con saborear estos momentos?

Mirko y su mujer

Uno nunca viaja solo

En unos días ellos se van y volveré a casa de Corina y Danu, y pondré rumbo a Bien, para ver a otra Corina y a su pareja, Joseba, con quienes pedaleé en Mongolia en el 2009. Ya les visité el año pasado pero han tenido otro hijo y regreso a darles un abrazo.

Casa suiza

Los detalles dan valor a la vida

No puedo más que dar las gracias a tantos amigos que me abren sus puertas y abrazos, a los que han hecho miles de kilómetros para verme y tratarme como a un rey, a la vida que me sonríe, a los ángeles que me abren habitaciones de hotel y a los mecánicos que acarician a Karma y le piden que me lleve sano y cuerdo a la ciudad de la que partí hace casi 13 años.

Desde una habitación de hotel en las montañas de Suiza, sin saber si es un sueño o una broma del destino, Paz y Bien, el biciclown.

Frontera suiza

Que las fronteras sean sólo carteles

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