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Europa con problemas y también con esperanzas

(Genova) He naufragado en el Atlántico. Ocurrió apenas unos días después de subirme al barco en Santos (Brasil). Todo ocurrió rápidamente pero ya se presentía la tormenta. Los cuatro meses en…

(Genova) He naufragado en el Atlántico. Ocurrió apenas unos días después de subirme al barco en Santos (Brasil). Todo ocurrió rápidamente pero ya se presentía la tormenta.

Los cuatro meses en Ilhabela (Brasil) fueron muy intensos, demasiado intensos. En otras paradas que he hecho en la vuelta al mundo para escribir algún libro (Egipto, China, Argentina…) había trabajado pero no tan a destajo como ahora. Me dio tiempo a publicar un libro, Una declaración de intuiciones, pero cuando estaba escribiendo el segundo, debí interrumpirlo porque algo más urgente requería mi atención. La web actual, esta que lees, tenía los días contados y aún los tiene. Encontré en dos días una persona que podía ayudarme. Víctor Merino. Mi primera pregunta fue si le interesaba colaborar y la segunda fue preguntar cuánto me costaría.

A lo primero respondió que si y a lo segundo me contestó con otra pregunta. ¿Cuánto puedes pagar? Le ofrecí un cantidad y aceptó. En ese momento según me dijo no tenía demasiado trabajo y le hacía ilusión participar en el proyecto de la nueva web del biciclown. Dijo que le llevaría un mes, aunque fueron dos. No porque trabajara poco sino porque quería hacerlo todo bien, muy bien, al detalle. Lo cual es bueno. Yo le ayudé a meter gran parte del contenido de la web actual, pues la migración no podía hacerse de modo completamente automático. Durante mis últimas cuatro semanas en Brasil no pisé la playa. Varias personas que vivieron conmigo esos días saben lo que digo.

521Como en todo proceso creativo se producen muchos intercambios de ideas. El diseñador quiere una cosa y el cliente otra. Sin embargo avanzamos y llegamos al final del camino con un producto de alta calidad. La web estaba terminada y lista para lanzarse. De común acuerdo fijamos el día 1 de abril. Víctor también se comprometió a hacer el boletin. Lo diseñó, en inglés y español, creó las correspondientes cuentas para el envío, y yo redacté el contenido. En ese boletín yo hablaba de la nueva web y de los cambios introducidos. Fijamos el día 4 para el envío. Para este boletín Víctor no cobraba extra, simplemente colocaba la publicidad de su empresa en el mismo. De igual modo que han hecho otras muchas personas que en estos últimos once años me han ayudado con el boletín.

Yo salí de Ilhabela casi sin tiempo para despedirme de algunos amigos que había hecho en los cuatro meses. Hasta recibí la visita el último dia de Laurent Simon, el ciclista francés que conocí en Estados Unidos en el 2012 y que vino a verme. Laurent me debe disculpar el poco tiempo que le dediqué porque estaba trabajando en la web que, junto conmigo, naufragó en el Atlántico.

laurentHabía pedaleado muy poco durante mi receso para escribir, pero Karma parecía no dar problemas y, sin embargo, el día que abandono Ilhabela noto que el cambio Rohloff está estropeado. De las 14 marchas hay 5 que no funcionan. La primera jornada de pedaleo fue durísima. Tenía 1000 metros de desnivel en 50 kilómetros. No sabía cómo pedalear y por momentos pensé en pedir a un auto que me llevara a Santos, pero seguí como pude. Estaba cargando una caja de cinco kilos con libretas y antiguos diarios que iba a utilizar para mi libro de América y Oceanía, y no la envié a España porque era muy caro. Prefería enviarla desde Italia.

Esa noche dormí en el baño de un restaurante. Al día siguiente llegué al Acuario de Santos y me reencontré con Mauricio, a quién había conocido en el 2.002 en el mismo lugar. A la mañana siguiente, antes de embarcar, hicimos un banner en una imprenta que me ayudará a vender mis documentales en la calle por Europa.

Subí al barco con la ilusión de saber que había trabajado durísimo por una nueva web y que de nuevo volvía a tener el boletín. Ese cruce en barco, durante 20 días, eran las vacaciones de cuatro meses de intenso trabajo y de mucha tensión.
Tres días después, al llegar a Bahía, me pude conectar de nuevo a internet. Todo se nubló y la pesadilla comenzó.

Víctor me decía que no iba a poder enviar el boletín porque ahora tenía más trabajo. No podía creerlo. El boletín ya estaba hecho y listo para enviar. No había que trabajar más en el boletín, solo darle a la tecla envío. Algo que podía lleva media hora tal vez. Le pedi que enviara aunque fuera solo uno, el primero, y así podría comunicarme de nuevo con mis suscriptores y pedir ayuda a la comunidad por si alguien deseaba ayudarme. Así ha ocurrido en otras ocasiones. Pero no aceptó. Su postura fue intransigente. Donde dije digo, digo Diego.

Le respondí, diciéndole por correo privado que no me parecía profesional, si se había comprometido a hacerlo que me dejara así tirado. Imagino que si le hubiera pagado por ello lo hubiera enviado. Pero al no mediar en este caso dinero, sólo su compromiso de ayuda a cambio de publicidad, se sintió libre de romper su palabra. Me dolió, porque para hacer el boletín maldito también estuvimos trabajando, redactándolo, modificándolo…; no era justo tirar ese trabajo a la basura.

Y aquí estalló la tormenta. A raíz de llamarle poco profesional su ego levantó olas de 12 metros y vientos huracanados. Su siguiente correo que vi en Casablanca (Marruecos) fue para decirme que destruía la web, me devolvía el dinero que le había pagado y que me buscara la vida.

He tardado muchos días en digerir esa reacción. Le escribí varios correos pidiéndole disculpas, intentando hacerle ver que no se puede ser tan talibán, destruyendo no ya el propio trabajo sino el de otros, que había creado unas expectativas en mucha gente con la nueva web y que su decisión era demasiado dura.

Inútil.

Según él dice entre nosotros no había ningún contrato, él me ayudaba de pura buena onda, y la trasferencia de dinero a su cuenta fue simplemente una donación no un pago de servicios por el encargo de una obra, en este caso una web. Y una vez me devuelve el dinero no hay entre nosotros ninguna relación.

Para mi la palabra es un contrato y el sentido común un faro que debe guiar nuestras acciones.

Como abogado tengo otra opinión, corroborada por otros amigos abogados, pero no tengo ganas de ir a juicios para reclamar daños y perjuicios por incumplimiento de un encargo de obra.

Lo ocurrido me ha revelado muchas cosas que desconocía, me ha sumido en tinieblas durante varias semanas, y ahora empiezo a ver un poco de luz.

amigos_argentinosMuchos amigos me han escrito para ofrecerme ayuda, y hasta dinero, y ha sido hermoso sentir cómo se preocupaban por mi desánimo. Todo ha coincidido con una mala época de pérdida de un ser querido, Karma (mi fiel compañera) me falla en el último día, un neumático explota, me cuesta conseguir repuestos, la tienda de campaña que me envía un patrocinador desde Dinamarca a Italia se pierde…; pero hoy sale el sol en Génova.

Estoy alojado por una persona alegre, positiva y sencilla, de generoso corazón: Consuelo Orlando. Es prima de Lupe, la mujer de mi amigo Rafa Oliva. He ido conociendo a algunos Orlando por el mundo, como a Amaya en Bogotá (Colombia) en el 2002 y 2015. Y tal vez conozca a otros miembros esta vez en Suiza.

He tardado once años en regresar a Europa y pasarán dos más hasta llegar a España. Cuando el barco de MSC atracó en Genova mi alma estaba hecha pedazos. Gracias al cariño de Consuelo, sus amigos, mis amigos de todo el mundo que me están echando una mano, vuelvo a tener esperanza.

He hablado con un amigo de mi familia de Rosario (Argentina) el Flaco, diseñador web, ciclista y viajero, que ahora vive en Berlín y se ha comprometido a ayudarme.

Mi primera pregunta ha sido ¿ por qué? A lo que respondió que le gusta mi proyecto, había leído varios libros míos y piensa que un día se lanzará a recorrer el mundo, o un trozo, en bici. Cuando le hablé de pagarle dijo que no hacía falta. Lo hace por gusto y con gusto.

El Flaco me ha arrancado unas lágrimas que hacía semanas querían descolgarse de mis ojos. Hablar con él y respirar de nuevo fue todo uno.

Todo esta situación me ha desvelado que el rencor no lleva a ningún lado, la intransigencia no está solo ligada a la religión, y que tras la tempestad (por enorme que sea), siempre llega la calma.

Pido disculpas a todos los que esperaban que la nueva web saldría el día 1 de Abril como había anunciado en twitter.

También le pido disculpas a Víctor por haberle calificado de poco profesional. La web que había diseñado y desarrollado fue profesional, al igual que el boletín. Su decisión de no enviar el boletín y de destruir la web (y con ello mi propio trabajo y mi ilusión) prefiero no calificarlos. No porque no tenga palabras para ello, sino porque no vale la pena. Todos cometemos errores en esta vida, que cada cuál cargue con los suyos. Yo tengo un saco lleno.

El perdón y la compasión son tan grandes que pueden calmar cualquier tempestad. Es el camino.

Paz y Bien, el biciclown.

menu_cenaMenú en la cena del barco

mauricio_despedidaFoto con Mauricio antes de ir al barco, al fondo, en la bici, el nuevo banner.

Mientras aparece mi tienda de campaña iré unos días a Roma. Regresaré a Génova el lunes que viene y el martes parto hacia Milán y Suiza.

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