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Échale la culpa al O(t)ro

Si mi cuerpo se parece a algo es a un muelle, capaz de relajarse y de tensarse en cuanto lo ponen a prueba. Unos días de descanso en Lima han sido suficientes para que mis músculos se relajasen tanto que desaparecieron, pero la capacidad de sacrificio sigue intacta (o aumenta incluso con los años en ruta). De nuevo Karma cargada con todos los bártulos y en esta ocasión acompañada por Borboleta (mariposa en portugués, la bici de Eric) afrontaba una nueva salida de Lima. No se ya cuántas veces he salido de Lima en bici. Los primeros días rodamos por la costa del pacífico, rumbo al sur, un paisaje aburrido que alterna brumas, dunas y granjas de pollos que viven durante cuarenta días en unos condominios frente al mar, antes de ser consumidos. La cantidad de pollo industrial que se come en Perú sólo es comparable a la cantidad de arroz que se consume en China.
En un pueblito llamado Cerro Azul la municipalidad nos dejó dormir en la antigua oficina del Registro Civil. De almohada teníamos las actas de defunción de la población y para acunarnos en vez de una nana hubo un temblor de 5,8 grados.
En la caótica Chincha Alta encontré un lugar en el que poder hacer una videoconferencia con mis amigos de Pamplona que organizaron una fiesta con motivo de los diez años en ruta. La conexión aguantó de milagro y disfruté al poder saludar, via skype, a viejos amigos de mi querida ciudad en donde estudié la carrera.
Y a partir de ahí cambiamos el asfalto por caminos de arena, piedras y sudor. Esa es la ruta que elegimos para llegar hasta Cusco siguiendo las indicaciones de los chicos de Andesbybike una vez más. Una ruta de más de 500kms que obligaría a ascender 12.000 metros de altura. La época recomendada para realizarla es hasta septiembre. Siendo finales de noviembre lo normal es que tuviéramos lluvias pero la temporada de lluvias llega, por fortuna, con retraso.
La situación geográfica de Perú implica que a 1.000 metros haga un calor como en Andalucía en verano. A los 2.000 metros el calor es apenas soportable, y así sucesivamente. Una cosa es ver una carretera en el mapa y otra hacerla. Lo que en apariencia es un camino cerca de un río fue en realidad un secarral que ascendía 2.000 metros de altitud en apenas 21 kilómetros. Esto es, un porcentaje medio de casi el 10% en toda la subida. Estiramos el agua con la habilidad heredada de haber visto muchos camellos en Mauritania pero aún así, nos quedamos secos en los últimos kilómetros. Las condiciones del lugar eran tan duras que nadie vivía allí. No hay árboles y la única sombra era la que dibujaban nuestros cuerpos en la arena. Un campesino nos ofreció un litro de agua hervida y aromatizada con unas hierbas de manzanilla y azúcar. Fue suficiente para llegar, arrastrándonos, al pueblo. La experiencia de tantos años en ruta me ha hecho dividir los pueblos en una escala que va desde los que no tiene municipalidad (ayuntamiento) o escuela, hasta los que tienen hasta Iglesia (con cura o sin él) o bomberos. Estos últimos son los más escasos y unicamente en Abancay conseguimos lugar en el cuartel de bomberos de una ciudad que es como San Francisco (USA).
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Subiendo Abra Putongo de 4.350m
La hospitalidad de los pueblos de la sierra en Perú es bien diversa. Puedes encontrarte con gente de la municipalidad que te invita a un hotel, como nos ocurrió en Castrovirreyna, o con profesores que te ceden un lugar en la escuela, pero también puede ocurrir que ni siquiera la policía te ofrezca un mínimo espacio y que los vecinos se hagan los locos cuando les pides un lugar para pasar la noche. La imaginación del viajero se agranda e inventa lugares para dormir que fueron creados para otros fines. Como cuando dormimos en las gradas de un estadio de fútbol o cuando lo hicimos en un gallinero. Una de las situaciones más duras para mí después de más de 10 años en el camino es no comparar. Cuando alguien que tiene las llaves de una iglesia en la que poder refugiarte del frío te niega ese espacio, ¿ Cómo no recordar las inigualable hospitalidad musulmana? ¿ Cómo explicarle que no se puede hablar de Dios si entre los hombres no nos ayudamos?
Es habitual que la gente más humilde sea la más hospitalaria. Así lo he vivido durante tres años en África, pero aquí en Perú no siempre es así. La desconfianza, a pesar de poder hablar el mismo idioma, es muy grande. Te miran y hasta parece que te ven. Te oyen contar tu historia, y hasta parece que te están escuchando. Sin embargo no hay empatía. Para muchos soy un gringo con plata. Aunque reconozco que mi español no es ya muy puro, todavía es mejor que el de muchos gringos, y me admira cuando el peruano con el que llevo media hora hablando me pregunta si soy de Estados Unidos o de Escocia.
El nivel de educación en los pueblos es muy bajo y en algunas escuelas en las que dormimos cuyas paredes han sido adornadas por los profesores con murales explicativos se observan faltas de ortografía.
De una escuela
Las conversaciones se inician con un orden casi siempre invariable de preguntas, a saber. De dónde vienes, a dónde vas y cuánto cuesta la bici.
A veces prefiero jugar a que no entiendo el idioma, les hablo en mi lenguaje de clown, y no sólo evito responder a esas cuestiones sino que además me divierto observando su reacción. Me parece que así me comunico mejor con ellos. Pero uno no siempre está de humor cuando debe superar más de 1.000 metros de ascensión diaria por caminos de cabras.
La ausencia de vehículos a motor está directamente relacionada con el aumento de animales. A partir de 4.000 metros surgen alpacas y llamas, y más arriba es el territorio de las vicuñas. El único ruido de motor que se oye a veces es el de los aviones. Es un territorio inhóspito para quién no sabe sufrir. Por suerte Eric es un experto en ese arte y no se queja en absoluto. Agradece un plato de pasta con atún, aunque sea el tercer día que cenamos lo mismo. La vida del nómada es tan simple que los placeres se magnifican. Rico no es el que más tiene sino el que menos necesita. Es una frase que muchos conocereis pero que yo he vivido, experimentado, durante años. El agotamiento que provocan subidas de más de 40 kilómetros tiene un efecto positivo a la hora de conciliar el sueño. No hacen falta pastillas para dormir. Una vez te metes en la bolsa de dormir el ronquido viene incorporado al cerrar la cremallera.
Las alpacas a lo suyo
La forma de entender, y tratar, al turista en algunos pueblitos de Perú es abusiva. En Vilcashuaman cobran 2 soles (casi un dólar) a los vehículos que entran al pueblo. Un pueblo turístico porque tiene unas ruinas en el que es un milagro encontrar agua. No digo ya potable, simplemente agua, pues la cortan la mayor parte del día. Ya está distribuyéndose por Perú el Iphone 6 y en el país el agua que sale del grifo no se puede beber. No digo ya en los pueblos, sino en la misma capital. El avance tecnológico se ha saltado en este país ciertas escaleras. No falta el que le echa la culpa de todo esto a los españoles que se llevaron el oro. Es un poco estúpido apuntar del atraso actual del Perú a un acontecimiento que ocurrió hace más de 500 años. Perú cuenta, hoy en día, con 17 millones de habitantes menos que España pero una extensión casi tres veces superior. Abundan las minas de cobre, oro, carbón y muchos otros materiales. Si este país está donde está, no se debe a otra razón que a la falta de clarividencia de sus dirigentes, que no dudan en pintar una montaña con el símbolo de su partido, ensuciando la naturaleza sin siquiera sonrojarse. Durante mi recorrido me he cansado de llamar la atención a jóvenes y adultos para que no destruyan su país. La cantidad de basura arrojada a las carreteras sólo es bien observada cuando vas en bici. Desde el avión no lo verás. Hay plásticos por todos lados y cuando les dices a la gente que no lo tiren te miran con desprecio y lo vuelven a hacer. Pero la naturaleza no es rencorosa y nos recompensa antes de subir el Abra Millamar con una puesta de sol digna del infierno. Hay atardeceres que cambiarían la forma que tienen los políticos de dirigir el mundo, como hay mujeres que se enredan en nuestros pasos con extraordinaria belleza y retrasan tu marcha más que el Abra Ritipata de 4.940m.
Últimos metros del Abra Jyuri antes de la tormenta de nieve
Y a Carlos Galilea del programa Cuando los elefantes sueñan con la música se le ocurrió programar la canción September 15th de Pat Metheny y Lyle Mays, y las nubes decidieron bailar al ritmo de esos hermosos acordes y mis ojos se humedecieron con esa magia que hizo que me tuviera que bajar de la bici, porque también mi corazón se puso a soñar. La bici es al viaje por tierra lo que un barco de vela es al mar. Al ir saltando con cada piedra, rebotando con cada surco creado por el agua de lluvia, te fundes con el paisaje de tal manera que en cada músculo de tu cuerpo queda tatuada la palabra “camino”. No me hablen de concluir la vuelta al mundo. Entiendan que una vuelta así se termina el día que comprendes que cada día has llegado a tu meta.
Paz y Bien el biciclown (continuará).
Celebrando el paso más alto
La luna y la puesta de sol
7 Comentarios
  • Gabriel Zapata
    Publicado a las 18:10h, 11 diciembre

    Nos Conocimos en Cartagena de Indias….Estabas en tu super carro de dos ruedas y con la esperanza de combustible>
    Yo Seguí mi camino hacia el Mar Caribe…. Anhos an pasado y agora estoy entrando o mejor dicho entré a Brasil de novo…
    Realmente me ha gustado el portal muy bonito y el Newen k le pone a su >Trabajo< si se puede decir, un fuerte abrazo mi hemano, Muxos carinhos Gabriel Zapata

  • claudio campeador
    Publicado a las 02:11h, 14 diciembre

    Los paisajes dan Buena envidia y tu relato transporta. Solo corrije lo de los “12.000 metros de altura”.;-)

  • Alvaro, el biciclown
    Publicado a las 15:55h, 14 diciembre

    Está correcto. Había que subir 12000 m en 500 kms

  • karlos langreo
    Publicado a las 19:42h, 17 diciembre

    saludos alvaro y compañia ruta dura parece la que estais pasando pero uno con otro lo hareis mas llevadero y pronto llegareis al precioso oasis que es cuzco y alrededores. En cuanto al trato irregular que parece estais teniendo con la poblacion puede ser que con sus duras condiciones de vida no tengan la srnsibilidad de tratar a los forasteros de una manera mas amable.

  • juan celis
    Publicado a las 02:24h, 18 diciembre

    Hola alvarito y eric, saludos y que todo les salga bien, en pocos dias hare 100kms hasta donde mis padres en cucuta, con algo de maleta pues, voy a pasar como un mes pero si consigo un buen trabajo me quedo alla. paz y bien para ustedes y que Dios los proteja de todo mal y peligro.

  • ivan
    Publicado a las 03:56h, 16 febrero

    Alvaro muchos pobladores peruanos especialmente de sur tienden a ser muy desconfiados con gente extranjera por que años atrás sufrieron mucho con problemas de terrorismo y extraños que mataban para robarles su grasa y trafican con organos que los venden en el exterior

  • Eduardo
    Publicado a las 00:21h, 08 septiembre

    Álvaro,

    Gracias por compartir rutas y experiencias.
    Creo que Perú es demasiado inmenso y los pueblos tan diversos como para ponerlos todos en un simple saco. La basura no tiene excusa y en eso de acuerdo, pero hay que ver a quién estamos mirando y responsabilizando. Una chica española en Chile cayó muy mal por el cinismo del su comentario sobre el oro.

    https://www.youtube.com/watch?v=nurPyA36q50

    Esa es solo una iglesia bro y tiene oro como para varios siglos. Claro la mayor parte tal vez no salió de Chile, pero esos límites son casi contemporáneos.
    El idioma de los pueblos de tus visitas no es originalmente español, es Quechua o Aymará y eso también es una generalización. Hay temas que son algo más complejos que un solo vuelo de cóndor.

    Agradecido de tus rutas y experiencias. Te seguiremos!