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El show de la basura o Dios no puede esperar

Mi primera parada en Nicaragua fue en León. A las cuatro de la tarde todo el calor de la ciudad parecía concentrarse en torno a la monumental catedral. Si la de León (en España) es espectacular, la de Nicaragua no lo es menos. Además dispone en frente de una amplia plaza, desnuda de arboleda, lo que permite observar la grandiosidad de este edificio de tres naves y muros tan gruesos como los de una fortaleza medieval. A esa hora en que el sentido común impone estar durmiendo la siesta, un gigantón alemán me sustrajo de la contemplación de la catedral. Era Wilko, a quién un amigo suyo de Zaragoza que me sigue desde hace años, le avisó de que yo andaba por el país. Wilko me había ofrecido un lugar para descansar en León, donde él vivía. Lo que yo ignoraba es que él también estaba de viaje, es decir, de paso por León, y que su ofrecimiento de alojamiento era en realidad una oferta a costearme una habitación en el hotel en que él se hospedaba. Aunque me negué a que me pagara el hotel tuve que acabar aceptándolo pues Wilko era tan tozudo como alto. Al final incluso no tuvo que pagarlo, pues el propio dueño del hotel, advertido de mi proyecto, decidió colaborar y no cobrar la habitación en la que me quedé casi una semana. La razón de tan larga estadía en León la tienen dos encantadoras damas estadounidenses.

Deborah y Kate viven la mitad del año en esta ciudad nicaraguense ocupándose de proyectos de su propia Ong. Cosas tan simples como que la escuela de un pequeño barrio tenga una letrina son parte de sus ocupaciones. Tan simples y tan costosas dicho sea de paso. Pero aunque no esté entre sus cometidos también se meten a productoras de espectáculos de clown.
“A las chicas les gustaría hablar mañana contigo para tratar de organizar un espectáculo” me comentó Wilko nada más llegar al tranquilo hotel.
“Mañana es demasiado tarde -le corregí- vamos a hablar ya con ellas”
Aún tenía en mi corazón el regusto agradable de mi último espectáculo en El Salvador. Había sido un éxito de organización y todos (el clown el primero) habíamos quedado muy contentos. Meterme en menos de una semana a hacer otro espectáculo era un gran riesgo. Lo más difícil de mi viaje es organizar los espectáculos. En gran parte debido a mi empeño en hacerlo siempre en lugares muy humildes o para gente muy pobre, que, por eso mismo, carecen de infraestructura: no hay sillas donde se puedan sentar, no hay una pequeña tarima en la que yo pueda ser mejor visto por el público, no hay equipo de sonido, ni electricidad y, sobre todo, carecen del hábito de organizar este tipo de eventos. Y si a eso le unes que trato de beneficiar con mis espectáculos a más de 200 personas, el fracaso (que no el éxito) es lo único garantizado.
Actuar en el teatro municipal sería mucho más fácil, pero entonces habría que llevar a esa gente humilde al lugar y eso, podeís creerme, es mucho más complicado. Lo hice en Bishkek (Uzbekistán) en un espectáculo organizado por Unicef y seguían llegando huérfanos al teatro cuando ya estaba terminando de actuar.
Una vez que Deborah y Kate identificaron desde su experiencia de llevar varios años viviendo en León, el lugar más humilde (un basurero), nos pusimos manos a la obra. Una amiga de ellas, trabajadora social, que conocía el lugar se desplazó hasta allí al día siguiente para hablar con la líder comunal. Días después me daría cuenta que lo de líder comunal es más un apodo que una cualidad intrínseca. Nada tiene que ver con los líderes comunitarios cubanos, cuya voz es al mismo tiempo una señal de lanzarse a la tarea, cualquiera que sea.
Para asegurarme de que el lugar tendría lugar en un sitio bien humilde y que contábamos con el apoyo de la comunidad, acudí hasta allí. Aunque la líder comunitaria no aseguraba que todo el mundo fuera, la ubicación del espectáculo en el propio centro del barrio, en una cancha que había sido de baloncesto y de la que quedaba una canasta sin aro, rodeada dicha cancha por las cincuenta y dos casitas, parecía ser un buen comienzo. Ese barrio denominado Hamburgo, fue creado primero sobre un papel del ayuntamiento, para realojar a las personas que antiguamente vivían cerca del famoso basurero El Fortín, y a quienes una riada había destrozado sus paredes de cartón y sus techos de plástico. Todas las casas eran iguales y apenas contaban con una sala común cuyos inquilinos con gran ingenio habían dividido en ambientes sin acudir a Ikea.
Catedral de LeónShow nocturno
Antes del espectáculo de clown había que hacer uno de magia (al estilo Copperfield) para dotar al lugar de equipo de sonido, tarima, sillas y hasta luces. Pensaban que si lo hacíamos de noche acudiría más gente. No se porqué me acordé de ese espectáculo en un pueblito de Camboya donde me prometieron luces y donde lo que había era estrellas en el cielo. Deborah y Kate iban tomando nota de las necesidades técnicas y trataban de suplirlas.
“Ok, tenemos sonido, pero faltan sillas, tarima y un telón de fondo. También podemos apoyar con un taxi para ir hasta el lugar”, dijo Kate.
Al día siguiente acudí al Ayuntamiento para informarles del espectáculo que tendría lugar en su propia ciudad y para ver si querían colaborar en la parte técnica. Tras rebotar en varias puertas del edificio acabé en la oficina de Itzel, la asistente del responsable cultural. Estoy acostumbrado a esas entrevistas en las que no tengo cita previa y para las que dispongo un minuto y medio en el que poder causar una impresión favorable en la otra parte. Una impresión tan favorable que le impulse a ayudarme.
Itzel me citó para el día siguiente, donde la vicealcaldesa me recibiría. Ya vais entendiendo porque organizar un espectáculo es más difícil que recorrer Alaska en bicicleta. Por supuesto que acudí al día siguiente a la oficina de la vicealcaldesa y por supuesto que no estaba. Itzel se hizo cargo de mi enojo y prometió resolverlo aunque…:
“No tenemos presupuesto para organizarlo, pues estamos en Navidad y todo se lo lleva el Belén”, me dijo disculpándose.
Se le notaba realmente disgustada y para paliar la falta de recursos del propio ayuntamiento me ofreció su propio dinero para que compráramos lo que hiciera falta. Como no había tarima al menos haría falta una tela para el suelo del improvisado escenario. Fuimos juntos a la tienda del árabe que nutre de telas y miradas a toda la población femenina de León. Con mis escasas nociones de árabe negocié un buen precio y compramos la tela que pagó Itzel.
Un pastor de no se cuál de las mil y quinientas confesiones que se extienden por Nicaragua se ofreció a dejarnos las sillas y a colocar las luces y el telón de fondo.
Por fin llegó el día del show y acudí con Wilko al barrio de Hamburgo unas horas antes. El telón no era más que una sábana atada con habilidad al árbol de la plaza y a la canasta de baloncesto sin aro. El pastor se disculpó porque su jefe no había dejado las sillas, y de las luces prometidas sólo funcionaban dos.
“Pero son de 100W cada una”, me decía consolándome pues la sonrisa se había apagado en mi cara.
A menos de trescientos metros del lugar del show, frente a una de las casas, estaban colocándose las sillas prometidas pues, a la hora en la que el clown debía estar haciendo reír a todo el barrio, el pastor tenía servicio. Acudí a invitarle al show y a pedirle que, dado que en ese barrio no había muchas actividades culturales a lo largo del año, comenzara su servicio apenas quince minutos más tarde; eso era margen suficiente para que ambas actividades no se solaparan.
Me prometío que empezaría a las 6.15pm. Tambié le pedi las sillas pero no le llegó la inspiración divina de la solidaridad.
Conseguimos otra sábana para alargar un poco más el telón de fondo, probamos el sonido y comprobamos con pánico que faltaba un cable. Providencialmente el taxista que nos había llevado era, en sus ratos libres, técnico de sonido y tenía un cable como el que necesitábamos en el maletero. A las 17 h, media hora antes de comenzar el show, apenas había veinte niños jugando a la pelota con una piedra en la cancha del pueblo. Pensé en suspenderlo ante la falta de interés. La líder de la comunidad decía que lo había comunicado a todo el barrio, pero…
Decidí trasformarme en clown delante de la gente a ver si suscitaba algo más de interés y a los veinte minutos comencé. Como una flor que nace en el desierto de Atacama, el lugar se pobló de gente y las luces, aunque no alumbraban un carajo, permitieron ver el milagro de la risa en un barrio que vive aún de la basura. A los quince minutos de comenzar el show se oía la música del pastor de la Iglesia. Había olvidado su promesa y ponía la música bien alta. De una casa cercana también se sentía la música de una celebración. Actuar en esas condiciones en las que piensas que estás haciendo algo bueno por una comunidad, porque la comunidad lo merece y lo quiere, es bastante duro. Recordé como no esas palabras del libro Kilómetros de sonrisas: “Nadie te ha pedido venir aquí”, y continué tratando de no sentir la música del pastor y la del cumpleaños.
El Público cada vez más cercaCasi sin espacio

Las únicas fotos del espectáculo nocturno las tomó Itzel y prueban que la luz de dos bombillas de 100W eran tan potentes como el flash de la cámara de su móvil.
Salí de León rumbo a Matagalpa, zona cafetera, donde una familia que conocí en Austin (Texas) me dejaba ocupar su casa vacía. Sólo estaba la empleada local y Luis, un amable nicaraguense que trabaja en la plantación de café. A casi mil metros de altura el calor no es ni mucho menos agobiante y la contemplación de largas extensiones de café me reconforta. Tengo tiempo hasta para limpiar la bicicleta, aunque Karma me depara una mala sorpresa: el aro trasero que había colocado en Cuba está rajado. Mi amigo Koos de Bike-tech me proporciona uno nuevo pero el envío a Nicaragua se complica. Este país cobra más de un 50% del valor declarado en concepto de impuestos. Aunque la mensajería Toursa, a cuyo frente está el ángel Henar, me lo enviaría sin costo, el pago de los impuestos corre a mi cargo y es mucho dinero. Tengo dos contactos en España que deben viajar en estas fechas a España pero de momento no contestan a mi petición de ayuda.
Veremos si Papa Noel se deja ver por Nicaragua aunque sea con retraso.
El dos de enero debo dejar la finca en la que me encuentro, pues los dueños llegan de Austin, y me encaminaré hacia Managua. Alli aguardaré a que el ocho de enero del 2.014, cambié por completo la forma en la que (desde el 2.001) estoy viviendo en mi bicicleta. Más información el año que viene.
Paz y Bien, el biciclown.

Hombre-Mujer anunciando cafe

Puro cafe

9 Comentarios
  • juan celis.......juancevi@hotmail.com
    Publicado a las 14:51h, 27 diciembre

    Huy no, eso si que es fuerte sacrificar una semana que hubieras avanzado bastante. y claro que Dios puede esperar sobre todo para que esos niños disfruten un rato, lo que pasa es que ese pastor no sabe que es solidaridad. Que Dios te proteja de todo mal y peligro.

  • Ricardo
    Publicado a las 03:47h, 28 diciembre

    Qué bueno lo del taxista de León! Dios aprieta pero no ahoga, dicen. Y lo del pastor con su misa simultánea espero que no fuera evangélico, porque se vuelven musicalmente inaguantables. Vamos, que el espectáculo en el basurero salió a pedir de boca: se logró en tiempo, fue gente, hubo luz… Enhorabuena! Qué cálida es Nicaragua chele.

  • Jimmy Peraza Zúñiga
    Publicado a las 05:11h, 28 diciembre

    Te esperamos con los brazos abiertos en Costa Rica

  • Cristina y Horacio
    Publicado a las 15:55h, 29 diciembre

    Recien habe con Pablo y Joana… Se unen a nuestros saludos para ti el dia de Año Nuevo… Cuidate y espera con ansias el 8 de Enero Cariños de Funes, Pelu, Pablo y Sole.. y mios , de Horacio y de toda la gente del Asturiano… Elsa te esta preparando banderita…. besitos los esperamos Cristina

  • karlos langreo
    Publicado a las 19:07h, 30 diciembre

    ke tal alvaro bueno si andas poe leon tas cerca de casa solo el puerto de pajares. sigues encontrando gente que te apoya porque te lo mereces y los shows van saliendo por lo demas feliz año campeon

  • Gallofa
    Publicado a las 19:21h, 30 diciembre

    Otro espectáculo hecho. Me alegro por todos los que lo habéis hecho posible y por toda la gente que lo ha podido disfrutar. Gracias por compartirlo y por lo que haces. Es un placer leerte y aprender de ello. Deseo que lo que te quede de estancia en Nicaragua, sea de lo más fructífera. Te deseo una salida y entrada de año en paz. Un abrazo. Saludos.

  • Teresa de Bilbao
    Publicado a las 18:01h, 06 enero

    AUPA¡¡¡Alvaro.Esperamos tus noticias a partir del 8 de Enero.ZORIONAK eta EguBerrion¡¡¡

  • Iñigo
    Publicado a las 13:16h, 10 enero

    Eres un puto crack…, estoy en el curro y se me saltan las lagrimas con tus escritos…, espero ansiosamente tu nueva forma de acometer el viaje…, creatividad e innovacion…, a lo dicho eres un puto crack!!!

  • Miguel Aramo
    Publicado a las 10:10h, 29 enero

    Me alegro de que hayas podido sacar adelante tu espectáculo, aunque haya sido con dificultades. Mucho ánimo para el viaje.