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Pa´ Cuba

En el aire un aroma dulzón, pegajoso como mi camiseta sudada que es ya mi segunda piel, me soprende al doblar la carretera. Campos de caña de azúcar enmarcados por pequeñas colinas y entre los que sobresalen algunas palmeras, como si fueran los faros del agricultor. No estoy aún en Cuba sino en la Huasteca potosina. Un oasis en mitad del desierto de San Luis de Potosí.

He dado unas vueltas erráticas por México para llegar hasta aquí, desandando el camino que me aproximaba a la capital. Aun tenía unos días antes de volar a Cuba y queria aprovecharlos visitando una tierra que me prometían sin carros y llena de cascadas, lagos y cuevas mágicas: es la Huasteca Potosina.

La suerte ha sido haber compartido esos lugares con otros dos ciclistas: Antonio y Amanda. Antonio me había ayudado a producir mi nuevo documental Contagiando Alegría (ver proyectos en verkami) y la vida, el universo o la magia del viaje, ha querido que nos conociéramos en persona en Gudalajara. Él viaja con su novia Amanda por el mundo. Acaban de empezar pero tienen las cosas claras. Saben lo que es importante y lo que no. Llevan sólo el equipaje que necesitan. ¡¡¡Y entre ese equipaje llevan un bote para navegar ríos y lagos!!!

Nos despedimos en Guadalajara y nos encontramos, de nuevo casualmente, en las entradas por Rioverde. Un policía estaban hablando con ellos. Llegué justo a tiempo para pedirle dinero al policía. Me encanta invertir los papeles.

Tamosopo ( o tomasopa como a mi me gusta decir) es una de las entradas a la Huasteca potosina. Allí un pierde toda la altura que traía acumulada. De repente sólo te encuentras a unos pocos metros por encima del nivel del mar. Calor, temperaturas de cerca de 40ºC, y mosquitos te reciben. Pero también una gente cálida y amable. La gente de México es encantadora.

Días más tarde llegamos juntos por fin a uno de nuestros objetivos: la Cascada del río Tamul. Los guías se avalanzaron sobre nosotros como moscas en la miel. Con la templanza de un buen torero les recibimos a puerta gayola. Disculpen estos símiles taurinos pero es que han comenzado mis fiestas favoritas: los San fermines en Pamplona.

Guadalupe Ruiz es un hombre tranquilo que gusta de pasar la tarde del domingo meciéndose en su hamaca en el porche de su casa. Nos recibió con una gran sonrisa y le contamos nuestro plan. Queríamos grabar un reportaje de la Cascada de Tamul para promocionar su lugar en internet. Tal vez eso les trajeran más turistas. Le explicamos que nosotros no los somos, que viajamos por el mundo documentando lugares así (Antonio y Amanda lo han hecho en la Baja California) y que podíamos colaborar juntos. El plan funcionó muy bien y lo celebramos con unas cervezas con mosquitos.

Listo para navegar el mundo A vuestra salud


Viviendo con un presupuesto de 100 pesos al mes, pagar 500 por visitar la Cascada excedía de nuestras posibilidades. Antonio habia perdido su bote inflable en un golpe de viento y sólo tenían el de Amanda. La corriente del río era bastante fuerte y no hacía posible remontarlo remando. Eran más de 3 horas la ida y la vuelta. La maravilla del paseo se completó con una entrada a una cueva de agua, por encima del nivel del río. Una piscina redonda y natural de más de 200 metros de diámetro. (ver vídeo)

¡¡¡Cascada a la vista!!! y La Cueva del Agua


Tras el relax de varios días en la selva y las cascadas tocaba enfrentarse a la ruta. Ninguno de los tres deseaba jugarse la vida recorriendo las estrechas carreteras, sin arcén, que salvan la sierra para llegar estresados, nerviosos y atemorizados a la capital de Mexico. Así que tras unas horas haciendo dedo, con malos resultados, decidimos viajar de noche en bus. El viaje fue cómodo aunque Amanda dijo que los precipios estaban demasiado cerca de la ventanilla. A veces es mejor cerrar los ojos cuando llega el peligro.

La actividad en el DF ha sido intensa. Una organización civil, Pedaleando por México, organizó mi primera charla. Y posteriormente el Centro Asturiano de México la segunda. Gracias a la amable hospitalidad de Claudia puedo prepar ahora mi viaje a Cuba. Llego a Cuba el 16 de julio y, al levantarme, lo haré en un nuevo país y con un año más de vida. El 17 celebraré mi cumpleaños paseando por el Malecón de la Habana acordándome de todos aquéllos que podrían celebrarlo conmigo. No habrá pastel de chocolate, ni velitas, pero jugo de caña o guarapo y un mojito.

En Cuba estaré dos meses y aunque me llevo el clown (gracias a Cubana de aviación que no me cobra el exceso de equipaje) no parece posible actuar. Demasiadas reglas y formalismos para regalar el clown a la isla. Un clown que no entiende de fronteras (salvo las mentales) que cree aún que la espontaneidad es la forma en la que los seres humanos debemos relacionarnos. Siempre lo he dicho: yo regalo el clown pero no lo impongo.

Vámonos pa’ Cuba. Paz y Bien, el biciclown.

5 Comentarios
  • Cristina Burgues
    Publicado a las 23:26h, 17 julio

    Buena estadía en Cuba y feliz cumpleañosa para el dia 17 Un beso enoooooooorme de toda la flia….

  • Raúl
    Publicado a las 20:01h, 21 julio

    Buena suerte Álvaro y feliz cumpleaños, soy Raúl de Oaxaca, ya te estamos esperando por aquí, no dejes de pasar, mi oferta de alojamiento sigue en pie. Saludos.

  • Manuel
    Publicado a las 02:49h, 24 julio

    Alvaro, Feliz Cumpleaños, espero sigas dando pedales y haciendo sonreir muchos más.

    Un fuerte abrazo, Manuel.

  • Gallofa
    Publicado a las 17:14h, 27 septiembre

    Feliz cumpleaños. Te deseo lo mejor.

  • Angela Vigón Artos
    Publicado a las 18:02h, 28 septiembre

    Que sigas con buen viaje en tu enriquecimiento personal.
    Un abrazo de otra carbayona, sesentona, que te viene siguiendo.
    Angela