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Dicotomías con guacamole

Tras ocho horas de pedaleo, y a punto de salir de Estados Unidos, mi cansancio era evidente y mi aspecto deplorable. Más de seis días si afeitarme, sudando sin parar desde al amanecer hasta la puesta del sol, y con ganas de huir del horrible viento, dejaban en mi cara surcos de fatiga. Es admirable que el oficial de aduanas mejicano se dirigiera a mi con la coletilla de Señor:
“¿Cuánto tiempo va a estar en Mexico el señor?”
La primera visión de Mexico fue la un carro de caballos recogiendo basura, un grupo de taxistas en animada conversación y una mujer vendiendo tamales en la esquina. Acababa de cruzar el Río Grande y entrado en Reynosa, pero aún me faltaban unas horas para llegar a la casa del warmshower que me había invitado. El mapa que manejaba era una inútil pieza de papel, mojado, y de no ser por los amables mexicanos que atendían a mis preguntas no hubiera llegado nunca a mi destino. Uno de ellos me hizo seguirle en coche. Era Juan Carlos, reportero del diario El Mañana que con más dotes de buena persona que de taxista me dejó en mi la casa. Bueno cerquita. Menos mal que Elizabeth salía en ese momento a sacar la perra a pasear porque si no nunca hubiera llegado. Con esta familia de warmshowers, adorable, pasé mis primeros días en Mexico lindo.
Hasta ahora el cruce de una frontera terrestre no implicaba la inmersión inmediata en una nueva cultura; gestos y tradiciones, un lenguaje, y hasta una forma de vivir, eran inmunes a esa artificial e imaginaria línea fronteriza. No es así el cruce de Estados Unidos a Mexico, donde el cambio es salvaje. Lo que un trabajador gana en McDonalds en una hora en el país de las barras y estrellas es más de lo que un obrero obtiene un duro día de trabajo en Mexico. El nivel de vida es tan absolutamente diferente que más que una frontera uno cree haber cruzado a otra galaxia.
Mi familia en Reynosa: puro amor.
El reportero Juan Carlos acudió con su equipo a la casa al día siguiente para hacerme una entrevista. E incluso me acompañó más de 20 kilómetros hasta las afueras de Reynosa para protegerme de los conductores que no respetan nada. Ese tramo de carretera no tiene arcén y el propio Juan Carlos se sorprendió de lo cerca y rápido que pasaban los vehículos. No sólo eso sino que hasta trajo algo de almuerzo para mí.
Por fin entré en la autopista, llamada cuota, en la que las bicicletas no pueden circular pero sin embargo hasta la policía me recomendaba que no fuera por la libre (la carretera normal). La cuota es de pago y tiene un buen arcén y aunque los coches piensan que es un circuito de pruebas y superan la velocidad máxima, pero al menos me dejan tranquilo en mi parcelita de asfalto y basura. Todos los neumáticos que explotan de los camiones quedan esparcidos por el arcén con la precisión de un maniático. La basura en Mexico no parece ser responsabilidad tuya ni mía, sino que esperan que alguien venga del cielo a limpiar.
En Monterrey conocí a un tipo muy peculiar; un seguidor de este proyecto. Eric es catalán, ciudadano del mundo, viajero en bici y emprendedor, que me dio un gran empujón para poder llegar hasta Saltillo (a 1.500 m). Aquí la temperatura es todavía alta (35ºC) pero más lo será esta tarde en la Casa del Migrante. Allí tendré la oportunidad de volver a ofrecer (¡¡¡POR FIN!!!) un nuevo espectáculo. Los detalles en la próxima crónica.
Paz y Bien, el biciclown rumbo al escenario.

Juan Carlos con la papaya lista para comer
Las ruedas del camión de la Coca-cola: la chispa que explota
7 Comentarios
  • Samu3glez
    Publicado a las 10:34h, 31 mayo

    Grande como siempre!! Desde la otra parte del “charquito” que nos separa, me alegra por mil razones que hayas dejado atrás un país que (en gran parte) no se paro a escuchar lo que tenían que contar las arrugas de tu bici. Ellos perdieron esa oportunidad con la que yo sueño algún día cumplir: pasar largas horas deleitándome de tu conversación! Espero que tu paso por México te alimente mas y mejor en todos los aspectos posibles.

    A la espera de nuevas historias. No olvides que pedaleamos contigo! Un abrazo!

  • zorzal
    Publicado a las 19:51h, 31 mayo

    bienvenido a latinoamerica…..tu casa ¡

  • Aramo
    Publicado a las 18:24h, 01 junio

    Bueno, esperemos que no tengas grandes contratiempos en tu periplo mejicano.

  • carlos
    Publicado a las 00:03h, 09 junio

    hoy e leido en periodico tu historia, que estuvo en zacatecas mex, me hubiera encantado conversar contigo y haberlo invitado a comer en casa, y por ese periodico, conozco esta pagina web, dios te bendiga, es maravilloso conocer el mundo por medio de su vida.

  • Rodrigo Marcial J
    Publicado a las 22:28h, 11 junio

    Hola amigo, que bueno que andas por el mundo, si pasa por Toluca , avisame y tendrás alojamiento y comida….que te vaya bien…
    Atte
    Rodrigo Marcial J
    roca_1960@yahoo.com.mx

  • ROMMEL SILVA
    Publicado a las 17:51h, 01 julio

    LEER TUS EXPERIENCIAS , ES SUMERGIRME EN LO QUE QUISIERA HACER Y NO HAGO, ERES EJEMPLO, ESPERO QUE CUANDO ESTÉN MIS HIJOS MAS GRANDES ME PUEDA ESCAPAR Y RECORRER LA MITAD DE LO QUE HAZ RECORRIDO TU, SUERTE.

  • Silvia Borgghi. Plaza de Villa Madrid 11. Sabe gastronómica (la cafetería)
    Publicado a las 03:10h, 04 julio

    Si anda ud, señor clown por la Glorieta de Cibeles en el DF, en mi cafetería tiene ud para comer. 🙂
    Bienvenido a México.