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Hace frío en el Gran Cañón y en los ojos del Policía

Escucho en las noticias que más del 70% de las carreteras del estado de California están en mal estado. Los baches que voy esquivando a mi salida de Los Angeles lo confirman. Dejé esa enorme ciudad con la bici llena de ilusión, comida y sin ninguna condición física. Aunque de una ciudad como Los Angeles uno no sale en un día. Tardé unos tres días en dejar de ver edificios y centros comerciales. Los centros comerciales han sustituido en la era moderna a la plazita del pueblo, al banco y a la arboleda. El éxito de un centro comercial radica en la capacidad de su aparcamiento y en la existencia de abundantes cajeros automáticos. Si a eso le añades tres o cuatro cadenas de comida rápida y un par de cines, te aseguras que el pueblo entero pase por ahí una vez a la semana. Posiblemente más.

Mi primera noche tuve suerte de contar con la ayuda de un warmshower, Adam, cerca de la Universidad de Pomona. Un chico tan agradable que me invitó a quedarme una noche extra. Hasta me conectó con su familia en Austin para alojarme cuando llegue. Con él, y con sus amigos de la casa, volví a revivir mis experiencias de bucear en la basura. Mi bautisimo había ocurrido años atrás en Brisbane (Australia) con Joe y Koe. Ahora en el hemisferio opuesto compruebo también que el exceso de comida (buena y cara) termina en la basura. Un despilfarro que la humanidad tardará un día pagando. No podemos permitirnos vivir en un Planeta en el que una gran parte de la población muere de hambre y otra parte (pequeña) tira lo que le sobra o le ha caducado antes de consumirlo. En casa de Adam me aguardaba otra agradable sopresa. Alĺí vivía Naira, una descendientes de españoles. Cuando nos saludamos no caí en la cuenta de que en el 2.005, en Sudáfrica, su padre me había invitado a pasar con ellos las navidades. Es decir, hubiera podido conocer a una Naiyra 7 años más jóven, si hubiera aceptado esa invitación en Jonahesburgo, por donde nunca pasé. Con su padre, Agustín, nunca he tenido el gusto de tratar en persona, y solamente por teléfono. Me entrevistó cuando yo atravesé por Sudáfrica y, posiblemente, nos conozcamos por fin cuando entre a México. Pues ahora es corresponsal en ese país de la Agencia Efe.

Mi siguiente noche, todavía entre cemento y semáforos, la pasé en casa de una genial pareja de jubilados (en teoría). Susane y Dick, con 73 años, han recorrido los Estados Unidos un par de veces…, en tandem. Y ahora Dick trata de engañar a su mujer para ir pedaleando desde Alaska hasta Nueva York. Tras enseñarle algunas fotos de lo que los mosquitos hacen contigo en Alaska, Susane está decidida a romper el tandem y dejar que su marido haga ese viaje solo.

Y por fin fuera de Los Angeles, rumbo al Joshua Tree Parque nacional. Acampando bajo las estrellas, rodeado de árboles de yuca gigante, cuyas ramas son un canto revolucionario. Ni una de ellas crece en la dirección de su vecina. Si una lo hace para arriba la otra lo hace para abajo. Ese árbol es el único atisbo de anarquía que he visto hasta ahora en los Estados Unidos, donde las leyes regulan todo. En Pomona si no cortas el jardín de tu casa, el municipio lo hará por ti y te pasará la factura.

Adivina cuál es el emblema nacional de E.E.U.U. en la foto

Y de California a Arizona. Donde solamente el 58% de las carreteras están en mal estado. La policía de Arizona tiene fama de no tolerar ni una a los latinos. Parece que tampoco le gustan los ciclistas. Camino del Gran Cañón un coche de policía me pasó cortándome la respiración. Cuando me lo encontré mas adelante, el poli estaba escribiéndole una receta a un conductor y me paré para comentarle al poli que le tenía aprecio a mi vida y que podía haber tenido más cuidado al adelantarme. El poli, dejó de escribir, y me miró con frialdad para decirme que las bicis no debían estar en esa ruta.

¿Qué?“, le dije. “Esto no es una autopista, no hay carteles de prohibido bicicletas…

Si, ya sé” me dijo.

Es decir, que al poli “le gustaría” que no hubiera bicicletas en esa ruta (único acceso a uno de los lugares mśa turísticos de USA), y si se encontraba una le adelantaba levantándole el polvo de la cadena. No es que las bicis estén prohibidas en la ruta 64, sino que al poli le gustaría que fuera así.

La primavera ha hecho entrada en el calendario pero no en el Gran Cañón. Las noches son frías, -2ºC, y el sol asoma pero no calienta. Aún así pude disfrutar por un par de días de la grandiosidad de ese lugar. No es simplemente un cañón sino la suma de varios. No he visto ninguna foto que le haga justicia. Es tan inmenso que cualquier adjetivo que trata de describirlo, acaba dándose de narices con el río Colorado que, como un espejismo de plata, va perfilando los límites entre la realidad y la ficción.

Y por fin puedo volver a descansar un día. Ha sido gracias a los contactos de una buena mujer: Bobi Moreno. La conocí en Hawai y ella, había sido la ayudante de su marido, un doctor que durante muchísimos años trabajó en la zona de la reserva Hopi, en el estado de Arizona. Aunque ella ya no vive aquí, ha movido todos sus hilos (desde Hawai) para que yo pueda conocer un poco más de esta cultura. Los Hopi, gente de paz. Y aquí estoy, en casa de dos personas que hace media hora no me conocían, con la ropa siendo lavada por una máquina (aún no me acostumbro a tanto lujo), con un café en la mesa y mucho trabajo por delante. Una vez ha finalizado con éxito el proyecto de financiación en Verkami debo completar nombres y direcciones, coordinar aún las traducciones del documental, gestionar las copias del documental, terminar con Martina el diseño y apurar a Matías en Bariloche para que no vaya con su primo de pesca y cierre el original.

A eso y a estudiar la cultura Hopi dedicaré el día de hoy. De nuevo el miércoles a la ruta para conocer más contactos que me ha facilitado Bobi y para acortar camino hacia Alburquerque, en cuya Universidasd tratan de organizar una nueva charla. Cómo me gustaría poder pasear por ese lugar, donde una gran persona que admiro, el poeta Ángel González, impartió sabiduría y humildad.

Paz y Bien, el biciclown.

El río Colorado abriéndose camino

6 Comentarios
  • Cristina de Rosario
    Publicado a las 22:46h, 28 marzo

    Guau!!! que difícil debe ser recorrer el Gran Cañón!!! no te sentiste hormiga? Debe ser una sensación de pequeñez inaudita!!!! Te mandamos un besote y te extrañamos un montón… Pablo, Sole, Horacio y Ctis

  • Gallofa
    Publicado a las 15:41h, 04 abril

    Espero que tengas buenas experiencias en tu viaje por EE.UU. Saludos.

  • Anónimo
    Publicado a las 21:28h, 27 abril

    Que es el ser humano sino un ‘nomada’de su tiempo de su espacio de sus pensamientos y un dia de hasta su cuerpo para partir al Gran Viaje, gracias Alvaro por vivir la Realidad y transmitarla a los demas, te sigo compañero, un abrazo cercano…

  • QUARENTA
    Publicado a las 23:27h, 27 abril

    Cada vez que te leo me emociono al imaginarme cuantas satisfacciones y alegrias te llevaras todos los dias
    (las penas no cuentan)al disfrutar de plena libertad.
    Si te soy sincero me das envidia sana,y he decidido
    ponerme el mundo por montera y empezar a planear un
    viaje en bicicleta desde Santiago a Usuhaia y volver
    por ruta tres a Buenos Aires. Y despues que sea lo que Dios quiera. Alvaro, es muy importante para mi que me
    dieses tu opinión, te lo agradeceré.Dios te bendiga. .

  • Sirpa Freccia
    Publicado a las 06:32h, 02 mayo

    Usted menciona al profesor Angel Gonzalez. El era uno de mis profesores aqui en la Universidad de Nuevo Mexico, y particularmente me gustaban sus lecturas sobre Becquer.
    Tengo el libro de Poemas de AG, que mi hija me compro en la libreria Liskam en Madrid, y que el profesor despues me dedico y firmo.
    Buen viaje!
    La finlandesa de la Ciudad Vieja de Albuquerque

  • Miguel Aramo
    Publicado a las 13:25h, 03 mayo

    Después de un pequeño parón vuelta a leer tus aventuras. Tiene que ser impresionante ese cañón del Colarado. Mucha fuerza desde Asturias.