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The Wave

Ya me avisó mi amigo Salva: “Butanín, no te pierdas The Wave“. (Me llama Butanín desde que conseguí la visa para recorrer Bhutan) Yo le llamo otras cosas que no vienen al caso. Ver la ola, The Wave, es una lotería. Sólo 20 personas pueden acceder al día. La mitad de las plazas se sortean on line con meses de anticipación. Y para cada día quedan 10 puestos que se sortean a las puertas de la oficina a las afueras de Kanab. Normalmente hay unas 60 personas optando a alguna de esas plazas, aunque hay ocasiones que concurren hasta 150 personas. Si te toca tu número, al día siguiente serás uno de los afortunados que podrá recorrer un camino de dos horas (entre rocas, arena y cactus) hasta llegar a una pequeña grieta que conduce a la maravilla de colores, formas, texturas y silencio que configuran The Wave.
Coincidí una vez más con Pablo, el argentino, en Bryce. Allí juntos visitamos otro de esos parques naturales que te dejan con la boca abierta. Y que te obligan a madrugar. Pues para obtener las mejores fotos hay que aguardar sentado al sol que, como un artista, va pintando de naranjas y rojos las piedras y castillos de arena que parecen no querer salir de las sombras. Él había acudido a la lotería y le había tocado la suerte. Un fenómeno este Pablo. Me dijo que no había mucho control en el camino y que lo intentara sin tener el boleto de entrada. Preguntó en la oficina de conservación de The Wave cuánto era la multa si accedías sin billete y no le supieron responder.
Así que lo intenté. Tras dejar Kanab atrás, el camino tiene rectas de kilómetros y kilómetros interminables cuando el sol te da de cara, llegué al desvió. Unos 14 kilómetros de tierra y piedras, con dos fuertes subidas, hasta llegar al parking. Poco antes de llegar un coche, el único que me pasó en toda esa travesía, se detuvo.
“Are you hiking tomorrow?
No quería darle demasiada información, pues no sabía si era un ranger, así que le dije que no sabía lo que iba a hacer mañana. Tony me sonrió y me aclaró.

“I have an extra permit if you want to see The Wave”
Me detuve y charlamos. Hacía meses había pedido dos permisos y su colega no había podido venir. Mañana a las 7am nos encontraríamos en el parking y podríamos caminar juntos. Él es un fotográfo que ha escrito varios tutoriales sobre photoshop. Su web no deja a dudas que sabe lo que hace y lo que fotografía.
The Wave es un lugar mágico que, como esas mujeres que apenas hablan, deja traslucir sus encantos en silencio. La luz va modificando el color de las piedras, permitiendo ver formas que, hacía solo unos minutos, estaban ocultas. No saqué demasiadas fotos pues prefería disfrutar la magia del lugar. Ninguna foto le haría justicia.
Al día siguiente desanduve el camino de piedras y polvo y volví a Kanab. En los baños de la oficina de turismo me afeité y en su jardín lavé un par de prendas. Necesito descansar, limpiar a Karma del polvo, y vacíar la memoria de tantos colores hermosos. Voy rumbo a Las Vegas (si alguien tiene algún contacto allí se agradecería) pero no a jugar al casino. Mi fortuna está en el terreno del amor no en el de la ruleta.
Paz y Bien, el biciclown.
Un lugar hipnótico
Parece una tarta
Haciendo amigos para toda la vida
4 Comentarios
  • Jose Luis
    Publicado a las 10:49h, 20 octubre

    Lo que tu no consigas…impresionantes fotos, sobre todo la del trio calavera.

    Abrazos mil

    Jose Luis

  • Maria Gabriela Olivera
    Publicado a las 02:19h, 23 octubre

    Alvaro!!!! tanto tiempo!! que felicidad encontrarte en este soñado lugar!!! Te sigo siempre, un beso Maragato. Gabi

  • Aramo
    Publicado a las 20:58h, 24 octubre

    Me alegro de que pudieras ver The Wave

  • Perico García de Leániz
    Publicado a las 23:17h, 07 noviembre

    mmmmmmm, qué belleza de vetas… ¿seguro que no es un jamón curadito? (chiste malo)
    Buena Suerte en el espejismo de Las Vegas.
    Perico 😉