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Papa: ´Quiero un rifle´

Los disparos se escuchan por todos los rincones haciendo imposible determinar donde está el enemigo. Apostado detrás de un coche blanco un hombre dispara. Sus piernas están bien separadas para asegurar que el retroceso de su escopeta no le tirará al suelo. Antes de disparar se toma tu tiempo, pues primero apura otra cerveza que tira en una caja. Es domingo en la montaña de Utah que se tiñe de rojo. No es la sangre de las víctimas sino el milagro del otoño, que va trasformando segundo a segundo, el color de los árboles: los arces. No hay gente caminando por la montaña (sería un suicidio con tanto francotirador suelto) y los que suben hasta los casi dos mil metro de altura, lo hacen en unas motos de cuatro ruedas, ajenos a la belleza y al colorido del lugar. El polvo que levantan cubre el rojo de los arces y me rompe el alma pues es como si tiraran cubos de pintura en la fachada de un bello edificio.
El hombre que dispara ha terminado su munición justo cuando llega su hija en otro coche que conduce la mama. La niña, de unos catorce años, va corriendo a buscar la diana para comprobar cuántos aciertos ha hecho su héroe. Creciendo en ese ambiente, lo más normal es que para el próximo cumpleaños la niña le diga a sus papas: “Quiero un rifle, o si no, una moto”.
Sería una sorpresa, y seguro que hasta mal visto, que la niña pidiera una bicicleta. La cantidad de juguetes que los norteamericanos y canadienses acumulan en sus casas es de tal magnitud, que proliferan los lugares en los que puedes almacenar tus trastos. Una especie de garaje para muebles. Y eso que aquí las casas no son de 90 metros cuadrados. Pocos son los que viven en apartamentos y, quien más quien menos, tiene una casa con un Cardin.
Para disfrutar la vida no hacen falta muchos juguetes. Cuando las enormes caravanas me adelantan en la ruta sonrío al pensar que, por la noche, estarán como yo disfrutando de un simple fuego. Algo tan viejo como la humanidad y bastante barato. Cuanto más ligero sea tu equipaje más lejos llegarás. Para amar no hace falta una cama de cedro. Como decía Mario Benedetti, con sábanas que bueno, sin sábanas da igual. La Tierra con sus piedrecitas y sus espinitas, y el Cielo con sus millones de estrellas titilando encima de dos seres con sus cuerpos entrelazados, serían suficientes.
El rojo, los ocres y algunos verdes rebeldes son el paisaje que recorro mientras los días se van acortando dejando paso a la noche y al frío. La nieve acecha y aguarda su oportunidad para extinguir el último fuego del verano. Los fuegos, materiales o interiores, han ensombrecido las montañas y valles que he transitado estos últimos días. El humo no permitía ver con nitidez las montañas del Parque Nacional de Teton.
El bosque se incendia en otoño
Tras salir de Jackson, he pedaleado durante cinco días acompañado por un ciclista alemán, Jörg, que viaja de Alaska a Ushuaia. Ahora va camino de San Francisco a buscar a su novia para continuar su periplo. Chico listo que no olvida ningún detalle del viaje. Algo que se me olvidó planificar al empezar esta vuelta al mundo hace casi ocho años; pero algo tan importante como una compañera de viaje (de vida en realidad) no se obtiene de la noche a la mañana. Son necesarios muchos incendios, quemarse hasta el tuétano, renacer una y mil veces de las cenizas para entender que, como escribía el protagonista de Hacia lo salvaje (Into the wild) horas antes de morir, la belleza que no se puede compartir no tiene mucho sentido.
Ahora he llegado a Salt Lake City y he tenido el honor de ser alojado por una encantadora pareja de ciclistas. Lou, cercano a los 65, recorre cada día una media de 18 kilómetros para ir a trabajar. De las paredes del salón de su casa cuelga un recorte de periódico del año 1975. Un joven y barbudo Lou, acompañado por su amigo Jeff, posan junto a sus bicis. Han recorrido los Estados Unidos en once semanas. Cuarenta años más tarde Lou planifica hacer de nuevo esa ruta con su amigo. Aunque esta vez usarán dos tiendas para dormir. Lou dormirá con su mujer en una y su amigo en la otra. Chico listo Lou también.
Si la vida no sonríe hay que engañarla
Lejos de los Campos Elíseos también está la meta
El mismo día que llegábamos a su casa Jörg y yo, aparecía el argentino Pablo García. Ahora los tres reponemos fuerzas y preparamos la estrategia para salir de este país antes de que nos venza el visado. Cada uno buscará la ruta que más se ajuste a sus necesidades. Aquélla que comprenda más Parques Nacionales, más desiertos, más atardeceres de miel, más belleza en fin. Pero no tanta que sea insoportable disfrutarla sin la adecuada compañía. Aquélla que provocó el último incendio cuyo humo me dejó ciego, desorientado, fácil blanco de los disparos de los tiradores de domingo en los bosques de Utah.
Paz y Bien el biciclown.
Colorido descenso a Salt Lake City
6 Comentarios
  • Carlos
    Publicado a las 22:49h, 25 septiembre

    Biciclown, les tienes que ensenar a estos pistoleros a disparar, claro esta que primero destruyan sus armas y que con una camara de fotos disparen miles de fotografias del otoйo. Aunque creo que primero, tendras que cambiar su mentalidad, cosa dificil, no?…

  • CIRPI
    Publicado a las 10:04h, 27 septiembre

    HAY MUCHO BANDOLERO…. Y BANDOLERA ROBANDO CORAZONES.
    PERO EL PROBLEMA ES QUE LA MAYORIA DE LA GENTE DISPARA CON BALAS DE FOGEO… Y SIN IMPORTARLE A DONDE APUNTAN.
    ANIMO!

  • rustu01
    Publicado a las 19:33h, 28 septiembre

    animo compañero,desde galicia un saludo,”puedo escribir los versos mas tristes esta noche, escribir por ejemplo la noche esta estrellada.salud alvaro.

  • Noe
    Publicado a las 02:39h, 29 septiembre

    Alvaritoooooooooo, jodeeeeer…
    voy a tener que ir ha hacerte otra tortilla de patata con un par, o que??
    ay, ay ay los corazones… mira que si es necesario volvemos a comprarle “la poderosa de hojalata”, el gran elefante gris, como tu decias, a su nuevo dueño y volvemos a por tí a Paris o donde haga falta, preparamos otra fiesta con atardecer eterno y dividimos ese peso en 2 mochilas y una alforja, vale?
    Si necesitas algo sílvanos…

  • Cristina y Horacio
    Publicado a las 16:48h, 29 septiembre

    Alvaro .. que belleza!!! me encanto el color de los arboles!! derramando su acuarela en las hojas tan bellas y en los paisajes increibles!! te mandamos un abrazo Cris, Pablo, Horacio y Sole…

  • samu3glez
    Publicado a las 12:13h, 01 octubre

    Es cierto que el prota de “into the wild” decicia eso de que la felicidad y la belleza debe ser compartida….y te agradesco enormemente que decidas compartir tanta belleza con desconocidos anonimos como nosotros…simples mortales que idealizamos y beneramos tus hazañas cual si fueras un dios. Hay quien asegura que su idolo es un cantqnte, futbolista, etc… Yo te aseguro que mi idolo eres tu, tu historia, palabras, gesto y causa. Ojala algún dia pueda contar que he hecho la mitad de lo que has conseguido. 1 abrazo enorme…y no olvides que pedaleamos contigo.