Login

Register

Login

Register

Recibe noticias del Biciclown cada mes

Redes sociales

De esto hace aproximadamente 112 años

Los caballos, en número de seis, eran cuidados con especial interés y cada uno tenía nombre propio. No sólo por el bien del negocio sino porque si morían o desfallecían de frío, tal vez ni los pasajeros ni los conductores saldrían con vida de aquélla. Gruesas mantas les protegían el pecho y los costados, y en sus patas, unos inventos de metal de afiladas puntas evitaban que resbalasen en el hielo.
La compañía White-pass and Yukon Road ofrecía este viaje entre Dawson y Whiterhorse, en invierno, por una ruta más directa que la que hoy he seguido para llegar hasta la capital del Yukón. Aprovechándose de que la tierra cerraba sus grietas en un letal abrazo de hielo, los caballos que tiraban del carruaje podían acortar por valles que en verano eran ciénagas por donde los mosquitos harían imposible aventurarse en esos terrenos.

El pasaje de ida entre Whitehorse y Dawson se vendía, en el año 1.902, a 125 dólares por cabeza. Sin incluir la comida ni el alojamiento. Un dineral teniendo en cuenta además la extrema dureza del recorrido. En semejante período de tiempo, cinco días, yo he llegado a Whitehorse gastándome 43 dólares en comida durante el trayecto. Claro que no me he alojado en los campings del gobierno. Una ganga: 12 dólares la parcela sin duchas ni agua en muchos de ellos. Cuando el que va a acampar es una autocaravana más grande que tres caballos en fila, los 12 dólares son migajas. Y no digamos si el que va a pagar es uno de los tipos que conduce un autobús (si un autobús-casa) que tira de un coche al que van atadas dos bicicletas en la parte trasera y tres canoas en el techo.

Si Canadá quiere carreteras llenas de caravanas, autocaravanas, autobúses, con turistas que llenan la despensa en Vancouver o Calgary, que no gastan por ello un dólar en supermercados locales, que llenan de ruido y de polución las carreteras, que son un peligro para los constantes animales que cruzan por el medio de la ruta (¡estúpidos bichos no sabrán que en su nombre existe el paso de cebra!), y que al llegar al camping lo primero que hacen es tirar de generador para ver las noticias y beber cerveza sin relacionarse con el vecino de parcela, la política de cobrar 12 dólares por acampar es acertada. Acertadísima.

Conversando con Benott, el oficial encargado del cobro, le expongo mis opiniones y me dice: “Si, lo veo razonable, escríbeles un correo al servicio de parques nacionales…, pero hoy si quieres acampar tienes que pagar 12 dólares

Si no se da prisa acabará formando parte de la línea amarilla

Hay que tener una visión de futuro para percibir que los que nos desplazamos con nuestras propias fuerzas (en bici o caminando) no contaminamos, pagamos el doble por el pan o la mermelada en la tienda local porque no podemos acarrear con comida para 20 días, escuchamos a los animales y hasta hablamos con ellos, nos dejamos seducir por las flores que salen a nuestro paso en las agrietadas carreteras y cargamos con la basura que generamos. Permitir que esas personas (ciclistas o caminantes) duerman gratis en un camping oficial es una cuestión de reconocimiento a su esfuerzo en un Planeta que se nos va por el agujero de la capa de ozono. Y haciéndolo tal vez alguno de los hoy en día caravanistas sea mañana ciclista. Y es hasta una cuestión de seguridad porque pedir a un ciclista, cuya casita es más pequeña que el coche que tira de la caravana, que pague 12 dólares es mandarlo directamente al bosque. Allí donde el oso merodea a sus anchas. El ciclista viaja con un presupuesto ajustado que dedica en comprar comida en tiendas locales que la marcan un 30% más cara, como si esto fuera África, donde llevar las mercaderías de la capital a un pueblito es cuestión de días de viaje.

Igual que no podemos esperar a desarrollar una red de carriles bici en las ciudades hasta que allá 1.335 ciclistas en la calle (como no esperamos a que haya enfermos para hacer hospitales) se debe hacer una discriminación positiva (un reconocimiento positivo) para fomentar algo que es de utilidad pública y de sentido común: la bici es salud y sirve para crear lazos entre las personas. Las caravanas aislan y la bici reúne.

Golf sobre Dawson con lata de cerveza vacía como tee

Mañana me reuniré sin ir más lejos con un viejo amigo que conocí en Maputo (Mozambique) en el 2.006: Lorenzo Rojo. También viaja en bici y lo hace nada más y menos que desde hace 13 años.

Y esta noche creo que por aquí llega de nuevo, Pablo, el argentino. Whiterhorse es hoy, día de Canadá, la meca de los soñadores, de los últimos románticos, de los que creen que la velocidad correcta es la de las mariposas, de los que no duermen en campings oficiales, sino en la naturaleza pura y dura, de los que no encienden al atardecer un generador sino que generan calor con sus piernas, de los que piensan que llegar a destino no vale la pena sino se ha hecho de forma humana.

Desde Whitehorse, Paz y Bien, álvaro el biciclown

4 Comentarios
  • Ing Jose Barredo
    Publicado a las 18:25h, 05 julio

    Este es uno de tus mas aleccionadores, profundos y hermosos escritos, si se lee despacio encuentras la esencia del ciclista de verdad y por consiguiente la del soñador. Un gran abrazo desde Venezuela.

  • Francesc Sanchis
    Publicado a las 10:00h, 06 julio

    Gracias por tus reflexiones Álvaro, a veces, el común de los mortales no caemos en esos detalles como por ejemplo que los 12 dolares de camping son más que injustos dependiendo de como pienses utilitzar el camping (anda que podrian hacer una diferenciación de tarifas entre cilicstas-caminantes/caravanas autobuses)… en fin cosas de humanos…
    Por cierto! después de seguirte durante dos años porfin voy ha hacer mi primera aventurilla de 3 semana en bici on road, si aprendo la mitad con el viaje de lo que he aprendido semana a semana leyendote estaré más que satisfecho y con ganas de volver a pedalear en cuanto pueda.
    Un abrazo enorme Álvaro

  • Anónimo
    Publicado a las 13:06h, 19 julio

    Una reflexión muy lógica Alvaro.
    El pasado mes estuvimos viajando en bici por Francia y en muchos campings había precios para ciclistas. Además en muchos pueblos hay campings municipales baratos y estupendos, llegamos a pagar 5,50 euros por dos personas.
    Nos queda mucho que aprender de nuestros vecinos.

  • JV
    Publicado a las 17:32h, 07 agosto

    El problema está en que el gobierno saca muchísmo dinero a los vehículos contaminantes con los impuestos de la gasolina y otros. Las bicis no interesamos porque no les generamos riqueza a corto plazo.