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Ken, la bella sonrisa

Cuando llegué a la frontera con Mongolia el desierto me regaló, no uno, sino tres encuentros. A Salva ya le había visto en Irán (hace más de dos años), en Pakistán, en India y en Bali. A Sabine la vi en Irán hace años pero por poco tiempo. Un coche casi la mató. Le desfiguró la cara, le arrancó tres dientes… Pero ha vuelto a la carretera. Trabajó para pagar los gastos del hospital de… bicimensajera en Suiza y a la ruta de nuevo.
A Shelly no la había visto nunca. Pero de su hermano, Ken, si había oído hablar. Otros amigos ciclistas que están por el mundo pedaleando habían coincidido con él. Incluso yo dormí en casas que él había dormido y pude ver sus magníficos dibujos. Era un artista. Un soñador, un vividor (en el buen sentido del término). La partida canadiense de nacimiento diría que ahora tiene 51 años pero su sonrisa no le da más que 30. La malaria cerebral lo mandó a pedalear al cielo en Camerún hace menos de un año. Su hermana Shelly tenía previsto encontrarle este año en Marruecos. Solian hacerlo a veces. Pedaleaban juntos.
Cuando hablo con Shelly de Ken rompe a llorar como el cielo a la tarde en Ullan Bataar. Es la única manera de lavar esa herida tan profunda y que a mí también me duele. Me desangra la sonrisa.
Ken llevaba más de 25 años viajando. Más de 300.000 kms en bici (en tres bicis). No tenía web, ni blog, ni le gustaba nada de esas cosas que ahora abundan. Su equipamiento no estaba a la útlima. «Si algo funciona porqué cambiarlo?» solía decir.
Mi bici no funciona. La ruda trasera se ha desmoronado como chicle. Me dejó tirado en el Gobi; pero no mis amigos. Juntos tomamos el tren hasta Ulan Batar y, aunque no teníamos derecho a sentarnos, pudimos dormir bastante. Los mongoles son muy educados y respetuosos y nos cedieron sus lugares. Ahora aguardo el envío de la rueda realizado por Bike-Tech. Tal vez 7 días. Tiempo para pasear con Shelly y enjuagar nuestras heridas.
Ken, donde cojones quiera que estés, alguien te quiere mucho aquí, y te admira porque supiste hacer lo que muchos, a veces, sueñan: VIVIR LA VIDA.

Un poco más sobre Ken (en inglés)

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Salva y biciclown La rueda trasera amenaza rotura

11 comentarios en “Ken, la bella sonrisa”

  1. claudio medel flores

    que admirable tu pagina estimado biciclown!!!! de verdad el leer tus comentarios es una motivacion!!!

    de verdad excelente tu pagina

    un gran saludo desde chile

  2. Richard Díaz-Cataldo

    ¡Wow! Gracias por esta entrada y por el link. Inspiring! Siempre hacen falta estos momentos en que uno se detiene y pone la vida entera en perspectiva…

  3. Un abrazo a Ken, a tí Álvaro y a todos aquellos que intentan cumplir sus sueños, allá dónde vayamos estaremos satisfechos de haber intentado vivir lo soñado.

    Mañana salgo con mi bici y mi amgo a pedalear tres meses por Madagascar buscando un mundo mejor, creemos que otro mundo es posible.

    VIVID

  4. Antonio Leal, Chipula

    todos los días me engancho un ratito a aliviar mi más dulce adicción, mi soñar, el sentir el aire mientras viajo en mi bicicleta a través de tus libros, relatos de la web…
    espero coger el vuelo nuevamente algún día cuando me deslie un poco mientras tanto sigue y despues deja que te imite humildemente. Antonio Leal, Chipula dsd Málaga

  5. Me alegro, de que vivas como quieres. Espero y deseo, que siga siendo así. Espero, poder saber más de ti, en el futuro y aprender de tus experiencias. Mis respetos, por tu forma de vida ( que no es muy habitual ). Recibe un cordial y sincero saludo, desde Andújar ( Jaén ).

  6. Supe de tu existencia por tu amigo Rubén Valle. Te admiro y me emociona saber de tu vuelo y de la liviandad de tus alas!!!! Cuidate. Te seguiré…
    Grisel. (Argentina)

  7. José Roberto Barrera M - Medellín - Colombia

    Un afectuoso saludo. Siento gran admiración por tu coraje y valoro tu empeño en alegrar la vida de los niños.
    Espero que incluyas nuestro hermoso país en tu futuro itinerario.
    Un abarzo.

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