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La lotería en China

China es una caja de sorpresas, una piñata, un décimo de lotería. El mismo día, incluso la misma mañana, todo lo bueno y lo malo puede juntarse y acontecer en tu piel. El viento que sopla en contra puede empujarte sin previo aviso unos kilómetros. El hombre que gestiona el cyber café y que te ha dicho que no puedes usarlo, minutos más tarde, puede traerte una coca-cola mientras están navegando con su propio ordenador.

Sonreír ayuda. Los chinos me miran desconcertados (supongo que no pisar una peluquería hace meses fortalece su asombro), pero si les sonrío se relajan. Al principio me miran como si representara un peligro para su integridad, la de su familia y hasta para el país entero. Este hecho, reconozco ahora, me bloqueaba en un principio. A nadie le gusta que le juzguen por las apariencias.
Después de tres meses en el país y hablando tan sólo cinco palabras de chino me encuentro un poco más cómodo. Sobre todo si puedo evitar pisas las ciudades. En ellas mi alma de vagamundo, de robinson en su isla, se desmorona como un rascacielos de naipes. Todos los carteles están en chino, y todos los chinos hablan (lógicamente) chino. Al ir a pedirles información muchos huyen literalmente. Cuando eso ocurre me da mucha rabia porque me siento como un indeseado, como si tuviera la palabra lepra escrita en mi cara, como si mi bici fuera un tanque de guerra. Pero para salir de China me queda apenas una ciudad. El recorrido hasta aquí desde Hohhot ha sido un paraíso de tierra desierta (que no desértica) donde el viento me daba licencia cada noche para colocar la tienda. Las poblaciones eran cada vez más pequeñas e incluso desaparecían por completo. Hubo días que me quedé sin comida (no sin agua), pero habiendo un cielo estrellado a las noches y con la luna llena a punto de salírseme por el corazón la sensación de hambre es un lunar en la piel de una mulata.
Ahora solo falta que UPS terminé las gestiones que inició hace cinco días y me de el paquete con los repuestos que la aduana china retiene. No entiendo cómo se puede ser tan malo haciendo el trabajo y cobrar una fortuna por ello.
Desde la ruta, Paz y Bien, Álvaro el biciclown.

Amanece en el desiertoCompartiendo mis gafas y la risa Camping de girasoles
4 Comentarios
  • Jose Luis dlr
    Publicado a las 14:10h, 27 julio

    Creo que te va a tocar raparte el pelo como en Sudamerica.

    Abrazzooooooossssss

  • Cristina
    Publicado a las 06:51h, 02 agosto

    Que pena, estar tan lejos de mis tijeras!!!! bueno,,, ya algun dia podré cortarte el pelito otra vez!!!! Suerte y cuidate mucho… te queremos Cris, Horacio y Pablo

  • Anónimo
    Publicado a las 19:34h, 02 agosto

    ¡Muchos ánimos, Álvaro!

    Saludos desde Madrid,
    Jose

  • Jesus Sanz
    Publicado a las 14:26h, 03 agosto

    Mucho animo, que aunque no nos veas te seguimos todos los dias, eres nuestro heroe. Saludos