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El agujero en la pared

El guerrero cambia de táctica a medida que va acumulando experiencia. Cuando recorrí América del Sur (2.001-2.003) no entraba en las grandes capitales pedaleando. Paraba unos kilómetros antes, generalmente en una gasolinera, y pedía a alguien que me llevara para evitar circular por las barriadas y para eludir el caos del tráfico. Ahora, tras casi 7 años de experiencia en ruta, ya no utilizo ese método.
Entré a Bangkok con un pequeño plano y alguna vaga idea de dónde se hallaba la casa de mis amigos Cynthia y Joel. Había estado en su casa hacía casi un año, cuando procedente de India, bajé hacia Malasia e Indonesia.

Joel, al verme, bromeaba con su mujer. El biciclown se ha enamorado de Tailandia (o de alguna chica) y se viene a quedar, le decía. Hasta que no abandone su casa no me creerá que mi amor se llama Karma, que tiene dos ruedas y un corazón de acero. En Bangkok tenía mucho trabajo por delante. El prioritario era tratar de organizar un espectáculo. En mi anterior visita a Bangkok acudí a la Embajada de España para obtener contactos. Pero parecía que en Bangkok no hubiera ninguna organización interesada en un espectáculo gratuito de clown. Tan sólo me hablaron de un orfanato en Pukhet otra ciudad de Tailandia. Demasiado lejos para mí. Tampoco pude contactar con ningún periodista español. Parecía que no hubiera.

Los que me conocen saben que soy un tipo duro, constante y disciplinado. Cuando me enfrento con una pared tan sólo trato de buscar la parte más frágil para hacerle un agujero con mi cabeza. En mi nuevo paso por Bangkok volví a contactar con la Embajada. La suerte esta vez estaba de mi lado y había viajado desde Irán. Hacía más de un año, en la Embajada de España en Irán, el diplomático que me atendió lo hizo con una sonrisa. Sincera, cómplice y generosa. No pudimos organizar ningún espectáculo, conferencia o taller de clown en aquélla ocasión, pero me ofreció su apoyo personal. Esa misma persona estaba ahora en Bangkok. En la planta 23 de un edificio moderno que alberga las oficinas de la Embajada de mi país. Me volvió a brindar su apoyo personal y la misma sonrisa. Pero además buenos contactos. Pude ver a varios periodistas españoles (sorprendidos de que yo hubiera pasado en silencio por aquí hacía un año) y pude contactar algunas organizaciones (sorprendidas…) con las que preparar mi espectáculo.

Gracias a esa persona y a su encantadora secretaria las risas de más de doscientos chicos huérfanos se elevaron al cielo de un barrio de Bangkok el sábado pasado. Varios periodistas de agencias internacionales cubrieron el evento. Había dado con el agujero.

He tratado de organizar una conferencia y un taller de clown (los últimos han sido ofrecidos en Dili, la capital de Timor Leste) pero como cobro por ello, no se ha podido hacer. Es curioso que la primera pregunta que los periodistas me suelen hacer es de qué vivo. Siendo mi espectáculo gratuito y no teniendo desde hace más de 5 años un trabajo remunerado, ¿de dónde saco dinero para vivir? Hace años algunas Embajadas de mi país tomaron la iniciativa de organizar esas conferencias y talleres para DIFUNDIR y APOYAR un proyecto cultural español de singular planteamiento y resultados contrastados.

No he tenido esta suerte en Tailandia. Y tampoco se dará en Camboya ni en Laos pues esos países dependen de la misma Embajada de España en Tailandia. El profesor Olán, de la Universidad de Ramkhamhaeng, estaba muy interesado en que sus alumnos de español pudieran participar de mis experiencias pero ninguna Institución quiso apoyar el evento. Es una lástima. No pasaré por Bangkok una tercera vez.

Cuando el Señor Olán lea en el diario más importante de Tailandia mi entrevista o tal vez me vea en la tele, ¿qué pensará?

Los medios necesarios para mi proyecto nunca me faltarán gracias a personas de sonrisa amplia y generosa. Gracias a personas como Joel y Cynthia, a periodistas españoles que simpatizan con la causa y a vosotros, que leéis estas notas y compráis mis libros y películas.

Tengo por delante una semana en la que preparar a Karma para la ruta. Le debo dar un masaje en los cables del cambio. Otra operación a corazón abierto que me hará sudar. Las horas y los días los he pasado trabajando en una nueva web, en una idea para un libro, en conseguir algún visado y en preparar el camino.

Cuando haces malabares con siete bolas no puedes ni pestañear. Camino con la mirada puesta en el horizonte, las manos apartando las ramas y el oído atento. Como diría Rosales, como la hormiga testaruda lleva su carga tronco arriba, con la prudencia de caballo de cartón en el baño.

Desde Bangkok, Paz y Bien, Álvaro el biciclown.

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2 Comentarios
  • Omar
    Publicado a las 19:35h, 02 noviembre

    Que buena foto, que es el tatuaje que tienes en el hombro tiene algun significado?

  • Alvaro, el biciclown
    Publicado a las 04:20h, 03 noviembre

    Si, es mi logo!!!!