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Cumplieron

La lluvia tardó un par de días en abandonarme. Me zafé de ella en cuanto me acerqué a la frontera de Tailandia. Dos días antes de llegar a Kota Bharu (aún en Malasia) el sol me trajo de nuevo a mi sombra. La echaba de menos. Sucedió además en una pequeña y secundaria carretera. Tan secundaria que los coches no podían pasar por los puentes. Demasiado estrecho para sus cuatro ruedas. Sólo el tren podía hacerlo.

Es un recorrido, el del tren, recomendado por algunas guías. Pero una vez más la bici se manifiesta como el medio de desplazamiento más inteligente. Dentro del tren los turistas están enlatados y condenados a ver las maravillas de la jungla sin olerla y, lo que es peor para ellos, sin fotografiarla. Las mariposas no pueden posarse en sus hombros y los pájaros no cantan en estéreo. Esa ruta fue además la demostración más evidente de que los Reyes Magos existen. Cumplieron mi petición: sol y carretera con poco tráfico. Perfecto. Tras obtener el visado de Tailandia en el Consulado de Kota Bharu (dos meses gratis!!!!) limpié a Karma para volver a rodar con ella por Tailandia. Esta vez será por la costa este. Cuando el año pasado descendí de Bangkok a Kuala Lumpur me decanté por la costa oeste. Las instrucciones de la página del ministerio de asuntos exteriores (www.mae.es) no aconsejan rodar por donde lo hago ahora.

El sureste de Tailandia está mayoritariamente ocupado por musulmanes que pretenden independizarse y lo reclamen por medio de la lucha armada. Esta parte de Tailandia está llena de militares en la ruta y en las ciudades. Apostados en trincheras, en las escuelas, en los mercados. Su presencia es visible pero no intimidatoria. Aunque ahora mismo suenan tiros afuera del templo donde me encuentro. En algunos templos no me dejaron dormir. Los monjes están asustados pues ellos son objetivo fácil de los ataques. En tres días habré recorrido la parte más difícil desde la frontera hasta las provincias más al norte donde podré encontrar la Tailandia más normalizada. Sin militares y con comida thai. Aquí abunda aún la comida musulmana que, aunque tiene toques de la cocina thai, no es lo mismo.

Espero poder hacer mi espectáculo en Bangkok, gracias a los contactos que esta vez me ha facilitado la Embajada de España. La primera vez que pasé por Bangkok no tuve tanta suerte pero parece que con más tiempo será posible. Incluso ya voy iniciando los contactos para actuar en Camboya. Rara vez improviso los espectáculos. Van precedidos de bastante comunicación con los organizadores pues, lo único que diferencia mis espectáculos de los que podría hacer un profesional, es que no hay dinero por medio. Pero la preparación y ejecución es idéntica. El año nuevo ha traído por lo tanto, pacíficas y soleadas carreteras, con el mar como testigo a mi derecha, y posibilidades de actuaciones para el clown. Karma rueda satisfecha alcanzando hasta 32 km/h en días con viento favorable. La vida trascurre pues con añorada suavidad.

Paz y Bien, el biciclown

Pasos estrechos
Vuelve el verano al Corteclown
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