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Que fue de Noe

Cuando te adentras en el centro de la isla de Sulawesi te das cuenta que los arquitectos han debido pasar largas temporadas en el mar. En Toraja las casas parecen barcos a punto de iniciar una larga travesía. Y sus habitantes parecen dispuestos a emprenderla pues siempre están sentados en el porche como si el capitán fuera a lanzar la orden de soltar amarras en cualquier momento. Las decoraciones del frontispicio me recuerdan, por sus coloridos detalles, a los muros de las casas de Bhutan. Sólo que aquí son algunas casas las que aparecen pintadas y allí eran la mayoría. Pero lo que más sorprende al entrar en Toraja es la afición de los políticos por poner su cara en un banner al borde de la carretera. Y digo yo si no podrían utilizar ese dinero en lanzar mensajes de protección del medio ambiente o de seguridad vial.

Esta zona del país es famosa por sus funerales. En ellos se emplea mucho dinero para, por ejemplo, comprar bueyes que luego sacrificarán y darán de comer a sus invitados. Ya os imaginais: cuantos más bueyes mejor era el muerto. Luego hay que enterrarlo, generalmente en lugares escondidos, pues con el cadaver entierran sus pertenencias como hacían con Tutankamon en Egipto. No he asistido a ningún funeral pero la muerte la he visto de cerca.
Hace una semana la montaña, atosigada por la lluvia, se vino abajo con un desplome que cortó la carretera durante diez kilómetros y arrasó casas y vidas humanas. Trece en total. Una semana atrás. Es la carretera que une Rantepao con Palopo. Aunque me habían advertido que estaba cortada no me apetecía un rodeo de 200 kms. Desde el primer tramo en que tuve que desmontar las alforjas y cargar a mis lomos a Karma supe que sería una lucha larga. Aunque no imaginé que esos 10kms me llevarían 7 horas. Era domingo y algunos jóvenes de la parte de debajo de la montaña subieron a prestar ayuda a algunos vecinos incomunicados. Recuerdo la imagen de una viejecita, enfundada en un pijama de Superman que, al verme pasar, se levantó para pedirme dinero. Me debió confundir con algún político de los de la foto en la carretera.
La mayoría de los chicos con los que me cruzaba o que me sobrepasaban caminando en ese orgasmo de piedras y barro sacaban su móvil para tirarme una foto. Indignado, les decía que pararan, que si querían podían ayudarme. Generalmente se guardaban el aparato pero otros insistían. Mi imagen acarreando bultos para arriba y para abajo, yendo a por la bici, a por más bultos, a inspeccionar la ruta?, era lo que les atraía. Pero no debía dejar lugar a dudas de que estaba en un apuro y no jugando. Pero los chicos indonesios a veces me sorprenden con sus put? fotos.
Pasé la noche en uno de los pueblos que fue arrasado por el lodo. Compartí suelo con alguno de los vecinos que había perdido su casa. Cenamos todos juntos. Los había musulmanes y protestantes, pero como el lodo no distinguía victimas, ellos tampoco compañeros de lucha. Es admirable verles levantar las tablas de lo que fue su casa y tratar de recoger sus pertenencias. Hace 22 años hubo un desastre semejante. Ahora la montaña está despeinada y con un poco más de lluvia volverá a haber deslizamientos de tierra. Haría falta un Noe para salvar a esta gente.
Llegué a Palopo cubierto de lodo y agotado. Mis brazos me dolían, esta vez, más que mis piernas. Busqué un lugar para dormir de los que no vienen en la guía de Lonely planet (pues son demasiado baratos para los mochileros world tour de hoy en día) y me fui a lavar la bici y alforjas. Ahora Karma luce su mejor metal. He limpiado uno a uno los eslabones de la cadena, la he acariciado, le he pedido perdón por los resbalones de ayer y le he prometido una ruta sin barro en los próximos días. Espero que el tiempo acompañe. La lluvia ya se hace diaria en Sulawesi.
Confío que disfrutéis de esta semana del Quinto aniversario del proyecto Mosaw y que acudáis a las proyecciones que, voluntariamente, se han organizado por España. Sinceramente pensé que habría muchas más pero me parece me han fallado algunos contactos. En cualquier caso aun estáis a tiempo para organizar la vuestra. Si, según las estadísticas, cada día entran a esta web más de 200 personas bastaría que menos de la mitad organizara una fiesta en su casa, en el bar de la esquina o en el Colegio de su hijo (como ha hecho Koos) para alcanzar las 60 fiestas. A los que habeís montado alguna de ellas millones de gracias por vuestras gestiones y esfuerzos. Os prometo no dar la lata de nuevo hasta que cumpla 10 años en ruta. Pero entonces habrá que organizar 120 fiestas, jejejeje.
Desde Palopo, Paz y Bien, con 5 años de mundo en mi alma, el biciclown.

Casas TorajaMuy duro
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