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Sonrisas donde había fuego

Es algo así como armar un puzzle antiguo. Uno ignora si están todas las piezas hasta que coloca la última. Muchas reuniones, dos visitas al lugar, listas de material, de autoridades (al final ha venido el Presidente de la República de Timor Leste, Don José Ramos Horta, y la Ministra de solidaridad social, Mikato), y por supuesto el clown.

Si los blancos (australianos, portugueses, americanos del Norte, del Sur y del Centro, españoles) no esperaban que la risa agitara los cimientos de la colina donde tuvo lugar el espectáculo, los locales se vieron pillados por sorpresa en un terremoto de alegría. El Presidente pretendía ver la actuación desde la esquina parapetado por los Army boys portugueses que le guardan las espaldas y lo que haga falta, pero tuvo que acabar sentado pues, sabido es, que la risa despliega mejor sus efectos secundarios cuando el paciente está convenientemente relajado. Nos ahorró el discurso inicial, innecesario, pues solo la Risa era la convidada aquélla memorable tarde timorense. Y el clown no lleva mensajes ni adoctrina conciencias, no predica con palabras sino con miradas, y lo único que pretende es que el público regrese a aquélla época de su vida en que la inocencia guió sus pasos. El corte de electricidad al final del show no amargó la fiesta pero confundió al público que esperaba más. Creían que aquello había sido cosa de media hora pero el clown entretuvo a la audiencia durante más de 50 minutos.

Pero nada de lo que ocurrió aquélla tarde hubiera sido posible sin la ayuda de una persona que no conozco. Alguien que (como tú querido-a lector-a) se asoma a esta ventana y decidió brindarme su apoyo. Jorge Barral tiene ideas de bombero. Al fin y al cabo esa es su profesión. Coleccionista de mis libros y mis películas recordó que su hermana Marta viví en Dili y le pidió que me diera asilo nomadístico. Diez días en Dili fueron suficientes para organizar el Taller de clown, la presentación del documental A la Velocidad de las mariposas y regalar sonrisas a casi 400 personas. Gracias al apoyo de Gonzalo (un vallisoletano más majo que las antiguas pesetas) y la organización para la que curra: la OIM. Una organización preocupada por el retorno y la integración de los desplazados a sus lugares de origen. En el lugar donde ofrecí el espectáculo la violencia había quemado las casas de los moradores, por lo que la ayuda de la OIM se extendía al apoyo logístico para levantarles nuevas casas. Básicas construcciones de bloques de cemento, sin color, con tejados de chapa metálica y ventanas de esperanza. El director de la OIM, Luis Vieria, no faltó a ninguna de mis actividades, brindándome con su presencia su cariño por el proyecto que desarrollo desde el año 2.004.
Siempre me sucede igual. Levantó adhesiones en personas que comparten conmigo visiones de vida paralelas. Como la Hermana Inés, una monja inclonable, incombustible e independiente (o autónoma) de todo menos de Dios: su proyecto de vida.
Dejé Dili en el barco Berlin Nakroma (regaló de Alemania a Timor Leste) olvidándome en aquélla colina una parte de mi corazón. Pero el corazón es un músculo que, a fuerza de darlo, se multiplica. Sin embargo todo lo hecho en Dili no me servirá de mucho en mis próximos destinos. Volveré a tener que ganarme la confianza de las personas, su apoyo, su simpatía, como si todo lo hecho hasta ahora fuera baldío. Esa es la vida del que muda constantemente de línea de horizonte. Del que ha derribado de un soplido los muros de su casa, haciendo del camino su pasaporte.
Desde Oecussi (Timor Leste), Paz y Bien, álvaro neil, el biciclown

P.D. Millones de gracias a todos los que en Dili (y en Oecussi) me han apoyado con su presencia, su logística y hasta su patrimonio.

Todas las edadesD.Jose Ramos Horta y D. Biciclown
Grandes amigos en DiliAlgunos colaboraron a tope
2 Comentarios
  • jofegaber
    Publicado a las 10:10h, 21 febrero

    Paz y bien, también para ti biciclown.

    Que la sonrisa acompañe a tu nariz, cada día de tu vida, cada instante…

  • Carlos Rua Ferreira
    Publicado a las 18:45h, 24 julio

    Ola, vi-te no Oecussi.. almoçamos na mesma mesa no “restaurante” da Dona Fernanda e pouco sabia de ti excepto que andavas a volta do mundo em bicicleta e que alegravas as crianças e adultos com o teu sorriso de palhaço..
    Agora começo a ler e conhecer melhor toda a tua aventura. Admiro a tua generosidade. Continua assim ajudando toda essa gente que precisa apenas de um sorriso por dia para viver.
    Um grande abraço e sorte. (desculpa escrever em português)