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Eh, tu, extranjero

La mente está casi lista. La bici lo estará y al corazón lo convenceré por el camino. Han sido unos días intensos en Jakarta. He conocido gentes de gran corazón y he podido ofrecer un nuevo espectáculo. Cada vez más estos espectáculos organizados de improviso me parecen más un milagro. Un eclipse de voluntades y alegría.
Con la nueva visa de Indonesia en mi pasaporte (el cuarto desde que empecé a viajar por el mundo) la cuenta atrás de DOS MESES ha empezado. Es el plazo que tengo para alcanzar East Timor.

Karma va a enfilar hacia el este, en busca de los orígenes del sol. Tendrá que atravesar numerosas islas, pero no todas las de Indonesia (son más de 17000). Un país con menos años de independencia que mi madre, 64, que lo celebrará este lunes con desfiles, banderas rojiblancas (los del Sporting o los del Atletic estarían felices viviendo aquí), y juegos en las escuelas.
A mis espaldas el sol irá cayendo cada tarde que consiga superar el pesado tráfico que bloquea las carreteras de la superpoblada Java (Indonesia tiene 255 millones de personas).
Casi la última noche en Jakarta, Arie, me invitó a un concierto que iba a dar con su banda. El local apestaba a humo y la gente no se saludaba con la mano pues estaba ocupada jugando con las teclas del Blackberry ((la última novedad para aislarse de los que te rodean). Iban a estrenar una canción que compuso inspirado por nuestro encuentro y por haber conocido también a Jean. La canción en ingles se puede traducir así:

Eh, tu, extranjero
Tu vienes de ningún lugar
aunque has estado en todos los lugares
para enseñarnos a compartir amor

Eh, tu, extranjero
Envidiamos tu libertad
Aunque nos das lecciones de sabiduría
Que nunca olvidaremos

Eh, tu, extranjero
No necesitas un gran lugar
Ya tienes el mundo para vivir
Solo un gran corazón necesitas

El extranjero viene y se queda un rato
Para compartir sus sonrisas y
Se va para miles de kilómetros

Eh, tu, extranjero
No te vayas tan pronto
Necesitamos tu ayuda
Para curar nuestra alma perdida

Nunca entenderé, ni falta que hace, porque muchas personas se vuelcan a ayudarme. Personas como John, un empresario, que me hizo una donación simplemente porque le gustan los viajeros, o las personas que cada mes se acercan a mi cuenta y me hacen un ingreso de cariño.
Gracias a todas a todas las personas de buena voluntad que me han ayudado en Jakarta.
Paz y Bien, alvaro neil, biciclown.

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John y su mujerEl Portu se viene a verme
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1Comentario
  • jose luis muñoz latorre
    Publicado a las 11:27h, 04 agosto

    Alvaro…amigo,
    eres la pera…y cuanta constancia..
    un abrazo
    jose luis
    sendadelocio.es