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Mear en la cocina o cocinar en la letrina

Los pájaros, los árboles y hasta las personas, han ido desapareciendo poco a poco de la ruta hacia Mashhad. La hospitalidad iraní, alejada unos días por motivo del fuerte viento que no ha cesado un minuto, ha resurgido con fuerza en Sabzevar. Un cincuentón se acercó a la salida de la ciudad para ofrecer su ayuda. Había estado hacía 19 años en Italia, estudiando farmacia, y desde entonces no había vuelto a salir del país ni a hablar la lengua de Paolo Conte. Por haber compartido piso durante unos meses en El Cairo con dos ragazzas italianas (Alex y Claudia) puedo parlar un poco esa lengua y así comunicarme con Holam, nuestro mecenas en Sabzevar. No está de acuerdo con las radicales reformas de la revolución, y su mujer tampoco, y sufre en silencio un deseo de un Irán un poco más abierto. Sus hijas de doce y trece años están ahora buscando una escuela para seguir sus estudios. Una que no les obligue a llevar la Hijab. Con colocarse el pañuelo cubriéndoles la cabeza ya tienen bastante. Es una obligación en Irán. Incluso en los lugares oficiales o gubernamentales los empleados no pueden ir en camisa de manga corta. Así haga 45ºC afuera.

Según el gran líder de la Revolución Islámica, el Ayatollah Sayyed Ali Khamenei, no hay diferencia entre hombre y mujer. Sin embargo a la mujer la cubren de mantas y de pañuelos de color negro para no levantar malos deseos en el hombre (ser débil ya se sabe), pero el hombre no tiene porqué cubrir su pelo. ¿Dónde está la igualdad? ¿Es que la mujer no puede también sentirse fatalmente atraída por su vecino?

Según los estudiosos del Islam en su aplicación social, vestirse con la Hijab (el vestido por decreto ley que manda el Islam) protege a la mujer de ataques sexuales porque no despierta el apetito en el hombre. El razonamiento es tan barroco que podríamos aplicarlo también para salvar miles de animales amenazados por la caza. Basta con encerrarlos en un zoológico. La Hijab también reduce el HIV, según la Mahjubah, una revista familiar islámica que te regalan al entrar en el lugar santo de Emam Reza en Mashhad.. El problema del alcohol, por ejemplo, es solucionado en Irán prohibiendo la ingesta de bebidas alcohólicas. Muerto el perro se acabó la rabia. ¿No sería mejor permitir al individuo de ejercer la libertad para discernir lo que es bueno y malo para él, ejercitar ese derecho que nos eleva y diferencia de los meros animales, en vez de prohibirle ver las piernas de una mujer o beber una cerveza? Evidentemente que cubriendo a las mujeres con una manta se reducen muchas pasiones. Yo, tras dos meses en Irán, tengo la libido por los suelos. Normal también que abunden los casos de homosexualidad. El deseo debe salir por algún lado. En mi caso saldrá por la frontera de Irán, el día que consiga el visado de Turkmenistán.

Debía haber sido el miércoles pero el consulado que tiene mi visa aprobada desde Asghabat (la capital turkmena) estaba cerrado. Ni un solo cartel informando de cuando abrirán, ni una sola persona para dar alguna información. Solo una puerta metálica oxidada en la que descargo mi rabia en forma de patada. El gesto tendrá su repercusión. Alguien salió desde dentro y, aunque no hablaba más que ruso y farsi, pude entender que hasta dentro de tres días no abrirían.

Consulado Turkmeno en Mashhad
Visa Turkmena en mi 3er pasaporte
Piscina con peces dentro en Mashhad
Piscina de 25 metros

Había llegado a Mashhad con Salva. Con ininterrumpidos relevos hemos cubiertos los casi mil kilómetros desde Tehrán a aquí en once días. Por la noche tratábamos de buscar un muro, una vieja casa o unos árboles en los que parapetarnos del viento.Una noche encontramos una granja en la que el dueño movió el tractor para que hiciera de pantalla y pudiéramos colocar las tiendas tras la máquina. Pero para cocinar hacía tanto viento que cualquier intento de encender el hornillo terminaba en fracaso. Hasta que dimos con la cocina. Una habitación de un metro por un metro con un agujero en el medio. Tras ducharnos dentro montamos ahí la cocina. Aunque los de la granja interrumpían frecuentemente nuestra sesión culinaria pues usaban el agujero para mear. Nunca supimos si era una cocina usada como letrina o al revés.

La última jornada, gracias a tener 40 kms con viento a favor, llegamos a Mashhad tras 140 kms de bicicleta. Nos alojaría Reza, un amigo de couchsurfing, que vivía a las afueras de la ciudad. De camino a su casa encontramos a Andi, el ciclista austriaco que ayudó a Sabine tras el accidente. Sabine está mejor y le ha ordenado que siga su viaje. Ella ya ha vuelto a casa tras la cirugía en Tehrán. Andi nos ha enseñado las fotos de Sabine tras el accidente. Solamente por pudor no las muestro aquí. Medio rostro de Sabine había desaparecido y más que cirujano plásticoci el especialista era un mago. No sabemos aún como pudo reconstruir su nariz y su ojo derecho tras el fatal accidente. Andi también nos contó que el coche que la golpeó huyó, y que gracia a que otro coche paró pudieron llegar al hospital. Las bicis las dejó en la carretera a resguardo de la policía. Cuando Andi fue a recuperarlas le habían robado cien euros y las gafas de sol.
Mis amigos descansaron en Mashhad un día, pero como ya tenían la visa turkmena desde Tehrán, partieron al día siguiente. De nuevo estoy solo. Tengo por delante de mí dos días hasta la frontera turkmena y de ahí, cinco días para cruzar Turkmenistán por una ruta llena de baches, desierto, calor, polvo y por supuesto ausencia de Internet. Cuando llegue a la frontera con Uzbekistán tendré dos días hasta Bukhara. Allí tal vez vuelva a ver a Salva y Andi. O tal vez días más tarde en Samarcanda. Lo cierto es que mi primera cerveza en Turkmenistán tendré que beberla solo y que tendré que brindar con el sol el día de mi cumpleaños. Al menos no tendré que cubrir mi cuerpo con la Hijab y podré ver a mujeres un poco más iguales a los hombres.
Desde Mashhad, día 1329, Paz y Bien, el biciclown.

SPECIAL VISA TURKMENISTAN
If you apply in Turkmenistán.s Embassy in Tehran Vatanpour St, Farmanieh Avenue and Tajirish Sq, 22206731 phone, Open Sunday 9.30 until 11, and Every day (except Friday and Saturday) from 9 to 11, you have to wait about 10 days because they will send by fax to Asghabat. But you can go to Mashhad, and if the say yes in Ashhgabat, from Tehran they send the ok to Mashhad. So, in Mashhad you can go to Consulate Turkmenistan and fill the form, pay 55 USD and give them copy of your passport and of your Uzbekistan Visa. Then you get 5 days visas to cycle Turkmenistan. BUTTTTTTTTTTT, maybe when you arrive to Mashhad, Turkmenistan Consulte will be close for 4 days or 1 week without any information about when they will open. And maybe they tell you they don?t have any fax from Tehran. So, you have to smile and cry at the same time, speak some farsi, and Russian and maybe Turkish, and try , and try , and try. If they call to Tehran, and there isomeone in Turkmenistan Embassy in Tehran and the guy remembers you, maybe, you can get Turkmenistan visa in Mashhad in the same day.
Good luck and enjoy travelling through funny countries where no rules are the main Law.

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