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Es la estación

La ruta que parte de Abakaliki hacia Mbok es terrorifica en esta epoca. El asfalto termina inesperadamente y la tierra roja ocupa su lugar.

Las lluvias torrenciales y diarias, convierten el terreno en una pasta que se adhiere a todas las partes imaginables de la bici. Es la estacion de lluvias.
Los coches adelantan sin piedad en mitad de un charco y nos dan a Maxi, Kova y a mi un buen baño de lodo nada rejuvenecedor.

Varias veces debo detenerme a quitar el barro que traba la cadena. Es una labor engorrosa e interminable. Un par de kilometrosseran suficientes para que la limpieza no sirva de mucho.

Atravieso una zona de casas completamente destruidas. Es como si hubiera habido una guerra. Un chico me lo confirma. Hace no mas de seis meses hubo una pelea entre dos comunidades vecinas que termino con la quema de ambos pueblos. La mayoria de sus habitantes murieron o fueron desplazados. Hay bastantes militares y policias con fusiles efectuando controles de carretera, pero a mi me dejan en paz. No debo tener aspecto de turista, lleno como estoy de barro hasta las orejas.

Los ultimos rayos del dia me acompañan hasta Mbok, mi destino ese dia. Un tipico pueblo que vive gracias a ser cruce de caminos entre la ruta que va hacia el Norte, hacia Ogoya, y hacia el Sur, hacia Calabar. Tambien es ruta hacia Camerun, pero eso los carteles de carretera no lo dicen.

Por fortuna una vez mas, la extrema dureza de ese dia tiene recompensa. Encuentro una casa donde alojarme, conviviendo con una familia humilide y generosa, que no duda en dejar el mejor cuarto para el inesperado huesped. Cuando les digo que es mi ultima noche en Nigeria, Gabriel, el cabeza de familia, me responde que es un orgullo para el que pase esa noche en su casa.

Aunque estoy molido, lo primero que debo hacer es quitar a Kova todo el barro del camino. Un vecino viene a ayudarme y entre los dos hacemos que parezca de nuevo una señora bicicleta. Despues me toca ducharme a mi y prepararme la cena. Aunque me invitan a cenar con ellos, la comida nigeriana no esta entre mis favoritas y el extraordinario gasto de energia que llevo exige una comida mas convencional. Pasta con un par de huevos cocidos sera el menu de ese dia.

A las nueve de la noche me meto dentro de la mosquitera que he instalado en el cuarto. En la habitacion de al lado la radio a todo volumen no consigue desvelarme. Me levanto a por los tapones y caigo rendido.

1Comentario
  • Jorge
    Publicado a las 12:26h, 21 diciembre

    ¿Eso es el escondite de Gadafi?