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El cruce de Gambia

Fue algo casi visto y no visto, y menos mal que no saque la visa. Aunque la Embajada de Gambia en Dakar decia que debia pedirla, otras informaciones hablaban en sentido contrario y me la jugué. No es que me guste el riesgo pero la visa me costaba 22.500 CFA (casi 35 euros).

Cuando llegue a la fronter el policia gambiano cogio mi pasaporte y me pregunto por la visa. A mi el asunto ya se me habia olvidado porque hacia tres dias que habia salido de Dakar y ni me acordaba. La verdad es que no se que historia le conte pero parece que le convenci. Hasta me pregunto por cuantos dias queria el sello de entrada .

Cambie algo de dinero en la frontera en una especie de banco del que salia musica senegalesa, y entre cantando a Gambia. Lastima no haber llegado dos meses mas tarde, cuando los mangos dejan caer las sabrosas frutas que ahora sus flores anuncian. Para que eso ocurra es preciso que llueva un poco mas. Esa nube cargada de agua me debe estar esperando en Ghana.
El sol me daba alguna tregua refugiandose tras las nubes, y hasta el viento se ponia por momentos a mi favor. El panel solar de nuevo me cargaba las pilas y el cartel de NO OIL reinstalado en la bici parecia enfurecer a algunos coches que me arrinconaban contra el inexistente arcen. LLegue por fin a Barra desde donde debia cruzar a Banjul, la capital. La fila de coches era interminable. Como hormigas de buena familia aguardaban en perfecto orden su turno. Ahi estaban todos los que velozmente me habian arrollado en la carretera. Una vez mas la bici demostraba su inteligente rapidez y se abria paso entre los impacientes conductores, a quienes la forzada inmovilidad parecia que les habia robado su personalidad. La barcaza aun tardaria unas horas en llegar y cuando lo hizo todos fueron al abordaje. Hice algo de sitio para Kova y para mi, y me prepare para la salida.

Mi unico contacto en Gambia era el telefono de un español que tenia un restaurante en la playa. Probe suerte con el primer blanco que vi al llegar a Banjul. Le pedi prestado su movil para hacer la llamada al español y no puso objccion. Lorenzo, el dueño del restaurante, me facilito las instrucciones para llegar. No eran muy precisas y me costo mas de dos horas dar con el lugar. Lorenzo es canario y lleva 18 años al frente del Restaurante The Sailor en primera linea de playa de Kotu, a 15 kms al sur de Banjul. Pero ademas ayuda al consul honorario,Justo, en sus funnciones poniendo para ello su tiempo y dinero. Una labor que le ha llevado a sacar a mas de un español de algun apuro. Por su restaurante pasan casi todos los compatriotas que visitan este diminuto pais. Yo tuve el honor de ser invitado a quedarme y asi pude conocer a la colonia española de por aqui, como un par de jubilados cuyas vidas darian para escribir unos cuantos libros.

El dia de descanso lo dedique entre otras cosas a lavar la ropa y a aprender un poco tamben sobre como hacerlo.
Esta buena mujer me dio un autentico repaso de como se hace.

1Comentario
  • mahmud
    Publicado a las 14:38h, 18 mayo

    Estambul es mas bella ciudad del mundo excursiones en estambul mejor idea!